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Las infusiones también pueden ayudar a mejorar tu piel

Como sabemos, la alimentación es uno de los aspectos que en mayor medida inciden en nuestra salud en general y por supuesto, en la de nuestra piel. Entre los distintos tipos de alimentos que resultan especialmente beneficiosos para el cuidado de nuestra piel merecen destacarse las infusiones que, además de aportar salud y cuidados específicos a nuestra piel, son especialmente económicas y accesibles, lo que sin duda supone un valor adicional.

Antes de empezar a describir las plantas más conocidas y sus aplicaciones, vamos a recordar el modo general de preparar una infusión: en un recipiente manzanillaadecuado ponemos a calentar el agua y, cuando empiece a hervir, la vertemos en una tetera o vaso en el que previamente hemos puesto las plantas; cubrimos el recipiente y dejamos reposar unos minutos; finalmente retiramos la bolsita o colamos las plantas y, ¡ya está lista para tomar!

Por último, ten presente estas dos recomendaciones: utiliza siempre que puedas agua mineral para preparar la infusión. No uses azúcar blanco como edulcorante, ya que con algunos tipos de té, como el rojo, se convierte en grasa.

Manzanilla

La infusión de manzanilla o camomila calma la piel sensible, sea esta grasa, normal o seca, debido a la acción de la betaína, que es un antiinflamatorio natural.

Tila

El uso más común de la tila es como relajante muscular, pero también es destacable por su acción diurética y por facilitar las digestiones. En lo que respecta al cuidado de la piel, la ingesta continuada de esta infusión nos hará tener una piel descansada, limpia y serena.

Existen muchas variedades, pero enTé todas ellas destaca su poder antioxidante, ya que interrumpe la formación de radicales libres y los consiguientes daños celulares. Por ello, el consumo habitual de té retrasa el envejecimiento celular y combate las enfermedades degenerativas. Además, se utiliza con frecuencia en cosmética para la elaboración de cremas antiedad. Veamos más en detalle las distintas variedades de té.

Té verde

Tiene un gran efecto antioxidante ya que, además de contener vitaminas A, C y E, también tiene selenio y es especialmente rico en polifenoles.

Té negro

Destaca por su riqueza en minerales, como calcio, cromo, magnesio, manganeso, hierro, zinc, fósforo, potasio, aluminio y flúor. Además, una taza de té negro aporta unos 200 gramos de flavonoides, que es un tipo de antioxidante presente también en frutas y verduras.

Té rojo

A sus efectos antioxidantes hay que añadir su acción beneficiosa sobre el metabolismo hepático y la secreción de jugos gástricos, por lo que mejora las digestiones y facilita la eliminación de grasas.

Té blanco o té de la belleza

El té blanco contiene el triple de polifenoles que el té verde, por lo que se trata de un antioxidante mucho más eficaz y, por tanto, ideal para aumentar las defensas, retrasar el envejecimiento celular e incluso prevenir el cáncer.

Té amarillo

Esta variedad no tiene especiales características, salvo el poder antioxidante común a todas las variedades de té.

Té azul u Oolong

Son especialmente destacables sus propiedades depurativas, superiores a las de cualquier otra variedad.

Y, por último, el mate. Además de un buen tónico, su carácter diurético le confiere excelentes propiedades depurativas.

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