Cosmética Personalizada

Cosmética Personalizada -

El ácido hialurónico y la hidratación de la piel

El ácido hialurónico es un componente natural de nuestra piel, que se caracteriza por su enorme capacidad para retener el agua  (retiene un porcentaje equivalente a miles de veces su peso) y, gracias a ello, desarrolla una acción fundamental: reconstituye las fibras que sostienen los tejidos de la piel. Debido a esta propiedad, este ácido es responsable de mantener nuestra piel en perfectas condiciones de hidratación y elasticidad. ácido hialurónicoAdemás, posee propiedades flexibilizantes, suavizantes y lubricantes.

Sin embargo, con el paso del tiempo nuestro organismo va disminuyendo muy significativamente su capacidad para producir este ácido tan beneficioso y, como consecuencia, nuestra piel ya no puede retener igualmente el agua y se reseca, perdiendo luminosidad y elasticidad, con lo que aparecen las arrugas y la tonalidad deja de ser uniforme.

Por ello, los productos cosméticos que contienen ácido hialurónico ayudan a nuestra piel en algo tan fundamental como es mantener un nivel de hidratación adecuado.

El ácido hialurónico se extrae principalmente de la piel del tiburón, los cartílagos de la ballena y la cresta del pollo. Es un producto transparente, que no resulta graso ni pegajoso, puro y estéril y, por tanto, sin riesgo de transmitir enfermedades u ocasionar alergias.

Recuperar la juventud del rostro también es posible sin cirugía

El envejecimiento cutáneo es un proceso dinámico de oxidación y degradación celular, caracterizado por la pérdida de elasticidad del tejido, un significativo adelgazamiento de la piel y la aparición de anomalías superficiales en forma de manchas.

Podemos decir, en general, que una piel joven es firme, suave y de tono uniforme y brillante; en cambio, la piel envejecida es mucho más flácida y áspera, y presenta arrugas y pigmentaciones anormales.

Todo esto es consecuencia de dos tipos de factores: por un lado, se trata de un proceso fisiológico natural asociado a la edad, en el que juegan un papel fundamental la herencia genética y los cambios hormonales; y por otro, de la incidencia de factores externos, algunos inevitables, como la contaminación, el estrés, la inadecuada alimentación y, principalmente, la excesiva exposición a los rayos ultravioletas solares.

La lucha contra el envejecimiento cutáneo se puede plantear básicamente de dos formas: mediante tratamientos preventivos, que se centran en retrasar o aminorar los efectos del envejecimiento; y mediante tratamientos reparadores, que se ocupan de mejorar el estado de una piel ya envejecida.

Entre los tratamientos reparadores merece especial atención el fotorrejuvenecimiento, por tratarse de una técnica eficaz y novedosa que no requiere cirugía. De ella hablaremos a continuación.

El fotorrejuvenecimiento fotorejuvenecimientoes un tratamiento no invasivo que consiste en la aplicación de pulsos de luz para borrar los signos del envejecimiento cutáneo.

Se trata de un tratamiento personalizado, que empieza por analizar las imperfecciones de la piel. Así es posible adaptarse a las características específicas de cada persona y utilizar el tipo y cantidad exacta de energía más adecuada para obtener los mejores resultados.

Este tratamiento consigue remodelar el colágeno sin dañar la epidermis: la luz penetra en la piel y actúa atenuando las manchas y estimulando la producción de nuevo colágeno.

Se puede aplicar en cara, escote y dorso de las manos y está especialmente indicado para tratar lesiones vasculares, manchas solares o propias de la edad, y pecas.

Con este tratamiento se mejora la elasticidad de la piel y se atenúan las manchas solares y los pequeños defectos vasculares, con lo que se consigue mejorar la textura, calidad, brillo y suavidad de la piel, y eliminar pequeñas arrugas y defectos; en definitiva, una piel más joven.

Cómo cuidar la piel seca

La piel seca se caracteriza por su menor espesor y su mala hidratación, que es debida a la disminución de su capacidad para retener el agua y la causante de  la típica tirantez. Este tipo de piel se irrita con facilidad y tiene tendencia a la aparición de grietas; además, es muy delicada y especialmente sensible a los agentes externos, como la contaminación, y los cambios de temperatura.

La sequedad de la piel puede deberse a factores internos, como la predisposición genética o el envejecimiento cutáneo, o a factores externos, como el clima, la exposición solar o una alimentación inadecuada. En invierno, este tipo de piel sufre aún más por los frecuentes cambios de temperatura y humedad a los que estamos expuestos al pasar de un espacio abierto a otro cerrado.

Tratarla adecuadamente y evitar productos que puedan irritarla es, por tanto, fundamental para minimizar estos problemas. piel secaA continuación, os proponemos cómo hacerlo:

-Limpia tu piel con un producto suave y agua tibia.

-Evita desmaquillarte con jabón, ya que puede secar aún más la piel. En su lugar, utiliza  leche desmaquillante nutritiva.

-Extiende la crema hidratante con la piel aún húmeda, mediante golpecitos y con movimientos ascendentes, ya que esto ayuda a mantener la humedad en el nivel adecuado.

-Evita la exposición solar excesiva y utiliza siempre cremas con protección solar.

-Exfolia tu piel con un producto muy suave una vez a la semana o, si tienes la piel especialmente sensible, cada quince días. De este modo, eliminarás las células muertas que se acumulan en la epidermis y acelerarás la regeneración celular, consiguiendo una piel más luminosa y especialmente limpia, ideal para absorber de modo óptimo los productos que utilices a continuación.

-Aplícate una mascarilla facial una vez a la semana.

-Bebe suficiente agua para mantener tu cuerpo hidratado y evita el consumo de alcohol y cafeína, pues son diuréticos y, por tanto, pueden deshidratar la piel.

-Procura ingerir verduras frescas de color naranja o amarillo, ya que son ricas en vitamina C y betacaroteno. También es recomendable consumir alimentos que contengan otras vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6).

-Aumenta el nivel de humedad de tu casa, con un humidificador o colocando un recipiente con agua debajo del radiador.


Cómo aplicar una crema facial correctamente

Para cuidar tu piel no sólo es importante utilizar productos cosméticos adecuados. Si queremos obtener los mejores resultados, también es fundamental aplicar correctamente las cremas que utilizamos. ¡No se puede hacer con prisas y de cualquier manera!

Veamos si realmente lo estás haciendo bien y, si no es así, cuál es el procedimiento que hay que seguir para aplicar una crema facial.

Antes de aplicarte la crema 

Es muy importante realizar una correcta higiene facial, que consiste en desmaquillarse con jabón limpiador o leche desmaquillante y, a continuación, utilizar un tónico facial adecuado para el tipo de piel. Ahora, ya puedes echarte la crema.

Para aplicar la crema correctamente

Empieza por retirar con una espátula la porción de crema que vas a utilizar; aplicación paso 1así evitamos que se contamine y podemos estar seguros de que se mantiene en buen estado.

Coge, con la yema de los dedos y poco a poco, una pequeña cantidad de crema y extiéndela, con movimientos circulares y ascendentes, primero por el escote, luego por el cuello y después por la cara, hasta llegar a la frente.

Al hacer los movimientos circularesaplicación paso 2 conseguimos que la crema penetre mejor, y al ser ascendentes evitamos la pérdida de firmeza, ya que los movimientos descendentes favorecen el descolgamiento de la piel.

Tras extenderla, conviene estimular la circulación de la sangre, lo que se consigue dando leves toquecitos con la yema de los dedos de abajo hacia arriba.

No olvides que la crema facial no debe utilizarse en el contorno de los ojos, ya que esta zona es especialmente sensible y, por tanto, requiere un producto específico.

Cuando se trata del contorno de ojos

En este caso, la crema ha de aplicarse a base de toquecitos, sin extender el apliación paso 3producto, que es como se hace cuando se trata de una crema facial.

Empieza por echar en un dedo la cantidad de crema específica para esta zona que vas a utilizar. Pon ahora una pequeña porción, en forma de bolitas, en el párpado superior móvil y otra en el párpado inferior. Por último, da suaves toquecitos con la punta de la yema de los dedos hasta que el producto se haya absorbido completamente.

Plantas que cuidan tu piel: jojoba y papaya

Desde la antigüedad se conocen plantas que contribuyen a mejorar nuestra salud y con las que podemos tratar adecuadamente la mayoría de las enfermedades y trastornos. Esto incluye, por supuesto, la salud y el cuidado de la piel.

Además, el conocimiento de estas plantas y cómo han de utilizarse para conseguir el objetivo deseado se ha transmitido tradicionalmente de una generación a otra y, por ello, constituye una parte importante de la cultura y saber característico de muchos pueblos.

Hoy queremos hablaros de dos plantas que tienen numerosos beneficios para la piel y que, además, forman parte de la lista de principios activos de nuestro producto, Cremology: la jojoba y la papaya.

El arbusto de jojoba es una planta perenne y silvestre originaria del desierto de Sonora, en Méjico. El aceite de jojobajojoba se extrae de la semilla de esta planta y es la única cera líquida vegetal que existe.

Está especialmente indicado para las pieles secas con tendencia a la flacidez y para tratar los desequilibrios de sebo, ya que proporciona una gran hidratación a la piel y evita la acumulación de grasa.

Además, gracias a su contenido en vitamina E, tiene una función antioxidante y protege a la piel de los radicales libres.

La aplicación habitual del aceite de jojoba facilita los procesos de regeneración celular y aumenta la elasticidad, firmeza y suavidad de la piel.

El extracto de papaya es el fruto de un árbol que se cultiva en la mayoría de los países de clima tropical.

Se trata de un producto muy papayaapreciado en cosmética por sus propiedades suavizantes, hidratantes, regenerativas y exfoliantes.

Al igual que el aceite de jojoba, su importante contenido en vitaminas A y C lo convierten en un potente antioxidante, ayudando al organismo a defenderse del efecto que tienen en el envejecimiento cutáneo los radicales libres.

La papaya también actúa como un excelente exfoliante, ya que la enzima que contiene, llamada papaína, elimina las células muertas características de una piel áspera y pálida, con lo que además de una piel más sana, se consigue un tono más uniforme.

La importancia de un buen diagnóstico facial

La piel de cada persona es diferente y, por tanto, requiere cuidados distintos: a la medida de cada piel. Por ello, un buen diagnóstico facial es indispensable para conocer las particularidades de la piel de cada uno y elegir así el tratamiento idóneo para tratar los problemas y necesidades concretas detectadas.

Cremology es el único concepto dermocosmético basado en la personalización total del producto, es decir, el único cosmético formulado para ti y a tu medida. Como sabemos, sólo así será posible conseguir los mejores resultados en el cuidado facial.

Equipo de diagnóstico digitalPara saber qué es lo que necesitas, realizamos un diagnóstico con un equipo de medición profesional, que nos permite evaluar el estado de la piel en profundidad. Medimos su nivel de hidratación, sensibilidad, elasticidad, grasa, poros, manchas y arrugas. Estos parámetros son los que determinan su estado y, por ello, es necesario analizarlos para poder elegir el tratamiento más adecuado.

En función de los resultados obtenidos, nuestro software de Formulación Cosmética Digital, diseña la combinación de  principios activos y concentrados más eficaz.

Veamos, brevemente, cómo afectan las cualidades que medimos a la salud y aspecto de la piel.

Hidratación: el agua es esencial para la piel. Una hidratación insuficiente hace más visibles las arrugas y, además, aumenta su sensibilidad a los efectos negativos que provocan los distintos factores externos.

Sensibilidad: la piel sensible es más propensa a padecer irritaciones, descamación, erupciones o alergias. Detectar la hipersensibilidad es fundamental para utilizar un tratamiento adecuado, que no contenga sustancias irritantes y consigaordenador minimizar estos problemas.

Elasticidad: la elasticidad y firmeza de la piel viene determinada por la acción de la elastina y el colágeno. Con el paso del tiempo, la producción y calidad de estas sustancias disminuye, lo que favorece el envejecimiento cutáneo y da lugar a las arrugas.

Grasa: una piel grasa es aquella que tiene una acumulación excesiva de sebo, debido a que las glándulas sebáceas producen más del que la piel necesita.

Poros: si la piel tiene los poros grandes y abiertos, su aspecto es apagado, graso y poco saludable.

Manchas: son alteraciones en la coloración de la piel que pueden ser producidas por diversas causas, como las hormonas o la exposición solar excesiva, entre otras.

En este vídeo podéis ver cómo se realiza el diagnóstico digital que nos permitirá conocer el estado de la piel.

En invierno tu piel necesita cuidados especiales

El frío, viento o nieve, característicos del invierno, unido a los frecuentes cambios de temperatura y humedad que sufrimos al pasar de un espacio abierto a otro cerrado, afectan negativamente al estado de nuestra piel, favoreciendo su deshidratación. La piel se vuelve más seca y sensible, lo que carapuede llegar a producir irritaciones y grietas en los casos más extremos. La deshidratación es, por tanto, el problema más importante que debemos combatir en esta época del año.

Veamos, pues, cómo hidratarnos mejor, así como algunas sencillas recomendaciones que también pueden ayudar a mejorar tu piel.

Hidratación desde el exterior

Durante el día, utiliza una crema hidratante con protección solar. Por la noche, conviene que uses una crema nutritiva, que aportará a tu piel elementos tan necesarios como vitaminas, aceites y aminoácidos.

Recuerda que las cremas deben aplicarse en el escote, el cuello y la cara, y siempre con movimientos ascendentes. No olvides tampoco que no debes ponerte crema en el contorno de ojos, ya que esta zona requiere un cuidado específico.

Hidratación desde el interior

Cuando hace frío, tendemos a tomar menos líquido del que deberíamos. Beber suficiente agua es uno de los aspectos fundamentales para una buena hidratación.

También es fundamental seguir una dieta rica en frutas y verduras. Ten en cuenta que es mejor comer la fruta con piel, ya que así contiene más vitaminas y, además, aporta fibra.

Respecto a las verduras, son especialmente recomendables aquellas que son más ricas en betacarotenos, como las espinacas o las acelgas, puesto que esta sustancia favorece la formación de vitamina A, que es imprescindible para la renovación de la piel.

Otras medidas aconsejables

Procura consumir alimentos que contengan vitaminas A, C, D y E, que son las más importantes para la piel por su poder antioxidante.

No olvides exfoliar tu piel, una o dos veces por semana, para eliminar así las células muertas y regenerar la epidermis.

También es recomendable que te apliques una mascarilla hidratante, una vez a la semana.

Aumentar el nivel de humedad en tu casa es muy aconsejable en esta época del año. Lo puedes conseguir con un humidificador o, simplemente, colocando un recipiente con agua debajo del radiador.