Cosmética Personalizada

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¿Sabes qué significa “factor de protección solar 20″?

Desde que inauguramos este blog hemos publicado varios posts que han tenido al sol como protagonista. En ellos hemos descrito los beneficios que supone para nuestra salud, así como los peligros a que nos exponemos y los daños que puede causar una exposición prolongada si no actuamos con la necesaria prudencia y protección; también hemos dedicado un espacio a detallar lo que conviene saber acerca de los protectores solares: de qué nos protegen, cuándo y cómo aplicarlos, qué nivel de protección es más conveniente, …

Pero hay un aspecto de los protectores solares que todavía no hemos abordado y que merece nuestra atención, más aún si tenemos en cuenta que se trata de algo cotidiano y, sin embargo, desconocido para la mayoría de las personas: ¿qué interpretación debemos dar al número que indica el factor de protección?

Hoy queremos dedicar este post a subsanar esta ausencia y completar así la información relativa a la protección solar.

filtros solaresLos protectores solares están concebidos para protegernos de los rayos UVA, UVB e infrarrojos y, para ello, incorporan en su composición ingredientes que actúan como filtros solares, absorbiendo, bloqueando o dispersando los rayos; y lo hacen con diferentes grado de protección.

Para cuantificar la misma es universalmente aceptado el sistema ideado por la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos: el Factor de Protección Solar (abreviadamente SPF, según sus siglas en inglés) indica el efecto multiplicativo (factor) que el protector solar supone sobre el tiempo que podemos estar al sol sin quemarnos cuando no utilizamos ninguno.

Veamos dos ejemplos prácticos:

-Si tenemos en cuenta que una persona de tez clara que está expuesta al sol sin utilizar ninguna protección empieza a quemarse generalmente a los 10 minutos, en el caso de que se aplicara un protector solar con SPF 20 tardaría en quemarse 20 veces ese tiempo, es decir, tardaría en quemarse 200 minutos, o lo que es lo mismo 3 horas y 20 minutos.

-Si la persona es de piel oscura, soporta mejor la radiación por lo que se considera que puede estar al sol sin quemarse una media de 20 minutos, en caso de no utilizar ningún protector solar; pero, si utiliza uno con SPF 50, tardaría en quemarse 50 x 20 = 1000 minutos, es decir, 16 horas y 40 minutos.

Una última aclaración en relación con los protectores solares: como sabemos, cada 2 horas debemos aplicarnos de nuevo el protector solar; pero ello no supone cambios en el factor de protección, sino que tan sólo modifica el tiempo a partir del cual empieza a actuar, lo que por supuesto es importante ya que refuerza la protección.

La importancia del manto protector de nuestra piel

La importancia del manto protector de nuestra pielEl Film o Manto Hidrolipídico es una mezcla de sebo y sudor que recubre la parte exterior de la epidermis y que poseemos desde el mismo instante del nacimiento. Por los distintos poros de la piel llegan a la superficie cutánea dos sustancias: el sebo (parte grasa, lípido), producido por las glándulas sebáceas; y el sudor (parte acuosa, hidro), que segregan las glándulas sudoríparas.

Cuando llegan a la superficie de la piel ambas secreciones se mezclan formando la emulsión que conocemos como Film Hidrolipídico. Su aportación es doble; por un lado, ayuda a mantener el grado de hidratación cutánea; y por otro, es la causa del aspecto aterciopelado característico de nuestra piel.

Ahora que conocemos qué es el Film Hidrolipídico y su función, es el momento de plantear algunas preguntas: ¿qué problemas se presentan cuando no está en perfectas condiciones?; ¿qué agentes le afectan negativamente? ¿qué podemos hacer para mantenerlo en buen estado? Veamos las respuestas.

La piel normal tiene una proporción de sebo y sudor equilibrada; las pieles sensibles tienen alterado este Film Hidrolipídico por lo que se irritan y enrojecen fácilmente; en las pieles grasas, la parte lipídica es mayor, lo que hace que brillen en exceso pero también que sea más difícil que se arrugen.

Los agentes aceleradores del envejecimiento cutáneo, como el sol, el frío, el viento, la contaminación, los tóxicos como el tabaco o el alcohol, o los malos hábitos de vida como el estrés o la falta de sueño, debilitan el Film Hidrolipídico que protege la piel provocando un deterioro de los mecanismos fisiológicos:

-La división celular disminuye y los procesos de descamación superficial se tornan anormales, dando lugar a que el estrato córneo aumente su tamaño y la epidermis activa se vuelva más delgada.

-Los lípidos intercelulares disminuyen y empieza a no ser eficaz como barrera protectora, haciendo que la piel se vuelva más permeable y aumente así la pérdida transepidérmica de agua, lo que da lugar a un estado de deshidratación permanente.

-Internamente, a nivel de la capa basal, la unión dermis-epidermis se aplana, restando soporte a la piel y dando lugar a las primeras arrugas: la piel estará más seca, tirante y con menor flexibilidad; aumentarán las arrugas; aparecerán manchas, …

Como vemos, de la buena salud de este protector natural depende en gran medida la calidad de nuestra piel. Los productos cosméticos han de contribuir a su hidratación y protección, siendo especialmente importante en el caso de los utilizados para la limpieza del rostro que respeten este Film Hidrolipídico y no contengan parabenos.

 

Doctora Concepción Llorens, experta en medicina estética.

Alga coralina: mucho más que un componente exótico

En España, la utilización de las algas en la alimentación no pasa de ser algo exótico por lo inusual y desconocido; sin embargo, en otros países y especialmente en el sudeste asiático, su presencia es habitual y cada día son más valoradas por su alto contenido en proteínas, vitaminas y sales minerales.

En la industria cosmética y estética su irrupción ha sido espectacular y ya se han convertido en algo básico y apreciado en ciertos tratamientos, como los destinados a combatir la celulitis o la flacidez.

Existen decenas de miles de variedades, cuyo color y propiedades vienen determinadas fundamentalmente por la profundidad en que se encuentren. En el campo de la cosmética la más apreciada es el alga coralina: de color rojo y muy porosa, se encuentra a alta cremology-alga-coralinaprofundidad y formando parte de arrecifes coralinos debido al carbonato cálcico que se deposita sobre su tallo, y destaca por su alta concentración de sales minerales y su riqueza en hierro, magnesio, cinz, calcio, manganeso, cobre, cobalto, …

Estos oligoelementos son fundamentales para el mantenimiento de la salud de todo ser vivo, ya que están implicados en los procesos de asimilación, construcción y renovación de los tejidos; concretamente, aumentan el nivel energético celular y contribuyen a su mejor aprovechamiento, forman parte de los procesos de división celular y de formación de fibras de elastina y colágeno, y, en general, ayudan a mejorar las diversas funciones celulares.

Su riqueza en minerales, aminoácidos, vitaminas y oligoelementos, tan fundamentales para el ser humano, le confieren numerosas e importantes propiedades altamente beneficiosas para la piel. Entre las más importantes podemos citar:

-Efecto desintoxicante, regenerador y termoregulador.

-Protege la piel de los rayos infrarrojos y, en general, de las agresiones externas.

-Hidrata y revitaliza.

-Aumenta la energía celular

-Combate el envejecimiento cutáneo.

-Mejora la textura, elasticidad y tono de la piel.

Cambiar de crema: ¿un capricho, una moda o una necesidad?

Con frecuencia oimos decir que cuando una crema lleva utilizándose bastante tiempo la piel se acostumbra y ésta pierde su eficacia.

Aunque sin duda se trata de una afirmación gratuita, lo cierto es que cambiar de cosmético de vez en cuando resulta beneficioso para la piel. Veamos por qué y cuándo.

En primer lugar, hemos de tener presente que las necesidades de la piel no son siempre las mismas: cambian con el paso del tiempo, son diferentes en una estación del año que en otra, también varían si hacemos beneficios de cambiar de cremao no cierto deporte o si empezamos uno nuevo, si estamos o no embarazadas, si nuestro nivel de estrés es alto o bajo, o si pasamos de vivir cerca del mar a vivir en el interior, de un entorno limpio a otro contaminado, …

Los cuidados de nuestra piel, como vemos, vienen determinados por múltiples factores y, por ello, lo más aconsejable es utilizar la crema que contenga los ingredientes cosméticos que necesitemos en cada momento y que, como hemos comentando, variarán en función de ciertas circunstancias y condiciones; por ejemplo, a medida que vayamos cumpliendo años nuestra piel necesitará activos que le aporten mayor nutrición y que traten los signos del envejecimiento cutáneo.

Siempre que cambiemos de cosmético hemos de tener presente que las células tardan como mínimo 3 semanas en regenerarse y que, además, los activos de las cremas necesitan cierto tiempo para lograr modificar el comportamiento de las células. Por ello, los expertos recomiendan utilizar la misma crema durante no menos de 2 meses, que es el tiempo medio que necesita la piel para asimilar los principios activos de los cosméticos.

Doctora Concepción Llorens, experta en medicina estética.

Mientras dormimos nuestra piel sigue despierta

La función básica de nuestra piel no es la misma de día que de noche. Durante el día, la piel tiene un papel fundamentalmente pasivo, protegiéndonos de las agresiones externas, como el sol, el aire, la contaminación, … ; por la noche, sin embargo, su acción es interna y se centra en la reparación de los daños sufridos en la piel: se aceleran al cuidados faciales nocturnosmáximo los procesos celulares, centrados en este caso en regenerar y reconstruir la elastina y el colágeno.

Por ello, cuidar la piel antes de acostarse resulta indispensable para mantenerla en buen estado: debemos dar la misma importancia al cuidado de nuestra piel por la noche que por el día. ¿Lo haces así?

Veamos paso a paso cuáles son los cuidados que debemos realizar antes de dormir.

1. Limpieza

El primer paso es limpiar nuestra piel para eliminar el maquillaje o la suciedad que se ha acumulado a lo largo del día. En el mercado hay una gran variedad de productos destinados a este fin: jabón, gel, leche limpiadora, … Lo más aconsejable es elegir el más adecuado a nuestro tipo de piel.

2. Tonificación

Después de la limpieza nos aplicaremos un tónico, que nos hará sentir una agradable sensación de frescor. A la hora de elegirlo, una vez más debemos tener en cuenta nuestro tipo de piel: si es seca y sensible, lo más aconsejable es que el tónico no contenga ingredientes que puedan irritarla, como el alcohol; si, por el contrario, nuestra piel es grasa, lo más recomendable es utilizar un tónico astringente.

3. Hidratación

Como sabemos, mantener la piel hidratada es fundamental para que ésta conserve su flexibilidad y resistencia. Por ello, conviene aplicarnos la crema hidratante dos veces al día, por la mañana y por la noche. Al hacerlo, hemos de tener presente que las cremas faciales se aplican en escote, cuello y rostro, con movimientos circulares y ascedentes.

4. Exoliación

La exfoliación, aún cuando no es una tarea que debamos hacer cada día, juega un papel fundamental en el cuidado de la piel.

Mediante este proceso retiramos las células muertas y aceleramos la regeneración celular, consiguiendo así una piel más luminosa y limpia.

En cuanto a la frecuencia, ésta depende del tipo de piel: si es normal, realizaremos la exfoliación una vez a la semana utilizando un producto suave; en cambio, si es especialmente sensible, lo haremos cada 15 días, ya que un periodo más corto seguramente provocaría la irritación indeseada de nuestra piel.

Usar o no usar parabenos: ¿cuestión de confianza, miedo o precaución?

Los parabenos son compuestos químicos que se utilizan como conservantes en todo tipo de productos, tanto cosméticos como farmacéuticos o alimentarios.

Existen parabenos de origen natural, presentes en algunas frutas y verduras, que son metabolizados por nuestro organismo y no suponen ningún problema para la salud. Sin embargo, los utilizados en la industria cosmética los parabenos en cosméticosson siempre de origen sintético y su inocuidad fue cuestionada a principios de este siglo: un estudio realizado en 2004 por la Doctora en biología Philippa Darbre hacía posible relacionar el cáncer de mama y los parabenos presentes en productos aplicados sobre la piel.

A partir de este momento la alarma fue creciendo: numerosos médicos se manifestaron públicamente a favor o en contra de su uso como conservantes; también han sido varias las investigaciones hechas tanto en América como en Europa, concluyendo todas ellas en que no es posible demostrar la existencia de una relación directa entre el cáncer de mama y los parabenos.

Ante la controversia y alarma generadas, y aún cuando no está legalmente prohibido el uso de parabenos como conservantes, son muchas las empresas cosméticas, entre ellas Cremology, que, atendiendo al principio de precaución y a la espera de una certeza mayor, han decidido no utilizar esta sustancia en sus productos.

Hidratarse por dentro y por fuera: tan sencillo como importante

De la hidratación de la piel depende su flexibilidad y resistencia; por ello, se trata de uno de los aspectos que más hemos de cuidar si queremos mantenerla en perfecto estado de salud y belleza.

Sin embargo, no es sencillo conseguirlo, ya que diariamente estamos sometidos a agresiones externas que actúan negativamente sobre nuestro nivel de la hidratación de la pielhidratación cutánea:

-El sol, la calefacción o el aire acondicionado, contribuyen a la evaporación del agua y secan nuestra piel.

-Algunos detergentes alteran la superficie córnea y eliminan la protección natural de la epidermis.

-El paso del tiempo también es causante del deterioro de la capa córnea, disminuyendo así su capacidad para retener el agua.

Como resultado de la pérdida de hidratación ocasionada por estos agentes, la piel se descama, se atiranta y se agrieta.

Para mantenerla correctamente hidratada debemos cuidarla diariamente, y hacerlo tanto por fuera como por dentro, ya que ambas actuaciones son igualmente necesarias e importantes.

Veamos, en primer lugar, algunos consejos para mejorar la hidratación de nuestra piel por vía externa.

-La piel se hidrata mejor cuando está libre de impurezas; por ello, siempre debemos comenzar nuestra rutina de belleza con una limpieza suave.

-A continuación nos aplicaremos una crema hidratante adecuada a nuestro tipo de piel. Los mejores momentos para hacerlo son por la mañana y por la noche.

-Los baños termales y las saunas también nos ayudarán a mejorar el nivel de hidratación de nuestra piel.

La hidratación de la piel por vía interna pretende mantener su nivel óptimo en nuestro organismo. Veamos qué podemos hacer para conseguirlo.

-Conviene beber al menos ocho vasos de agua al día.

-Nuestra alimentación debe ser rica en sales minerales y vitaminas; por ello, es aconsejable consumir habitualmente frutas y verduras frescas.

-Los ácidos grasos Omega 6, que se encuentran en el aceite de oliva y los pescados azules, entre otros alimentos, también nos ayudarán a mantener nuestra piel hidratada.

Por último, hay que tener en cuenta que el consumo de alcohol y tabaco, una vida sedentaria y no dormir lo suficiente, contribuirán al deterioro de nuestro organismo y, por supuesto, al de nuestra piel.