Cosmética Personalizada

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Mientras dormimos nuestra piel sigue despierta

La función básica de nuestra piel no es la misma de día que de noche. Durante el día, la piel tiene un papel fundamentalmente pasivo, protegiéndonos de las agresiones externas, como el sol, el aire, la contaminación, … ; por la noche, sin embargo, su acción es interna y se centra en la reparación de los daños sufridos en la piel: se aceleran al cuidados faciales nocturnosmáximo los procesos celulares, centrados en este caso en regenerar y reconstruir la elastina y el colágeno.

Por ello, cuidar la piel antes de acostarse resulta indispensable para mantenerla en buen estado: debemos dar la misma importancia al cuidado de nuestra piel por la noche que por el día. ¿Lo haces así?

Veamos paso a paso cuáles son los cuidados que debemos realizar antes de dormir.

1. Limpieza

El primer paso es limpiar nuestra piel para eliminar el maquillaje o la suciedad que se ha acumulado a lo largo del día. En el mercado hay una gran variedad de productos destinados a este fin: jabón, gel, leche limpiadora, … Lo más aconsejable es elegir el más adecuado a nuestro tipo de piel.

2. Tonificación

Después de la limpieza nos aplicaremos un tónico, que nos hará sentir una agradable sensación de frescor. A la hora de elegirlo, una vez más debemos tener en cuenta nuestro tipo de piel: si es seca y sensible, lo más aconsejable es que el tónico no contenga ingredientes que puedan irritarla, como el alcohol; si, por el contrario, nuestra piel es grasa, lo más recomendable es utilizar un tónico astringente.

3. Hidratación

Como sabemos, mantener la piel hidratada es fundamental para que ésta conserve su flexibilidad y resistencia. Por ello, conviene aplicarnos la crema hidratante dos veces al día, por la mañana y por la noche. Al hacerlo, hemos de tener presente que las cremas faciales se aplican en escote, cuello y rostro, con movimientos circulares y ascedentes.

4. Exoliación

La exfoliación, aún cuando no es una tarea que debamos hacer cada día, juega un papel fundamental en el cuidado de la piel.

Mediante este proceso retiramos las células muertas y aceleramos la regeneración celular, consiguiendo así una piel más luminosa y limpia.

En cuanto a la frecuencia, ésta depende del tipo de piel: si es normal, realizaremos la exfoliación una vez a la semana utilizando un producto suave; en cambio, si es especialmente sensible, lo haremos cada 15 días, ya que un periodo más corto seguramente provocaría la irritación indeseada de nuestra piel.

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