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Cuidados especiales que necesita tu piel en primavera

Parece que por fin ha llegado la primavera y con ella se va el frío, el viento y la lluvia; en su lugar llega el buen tiempo, con más sol y temperaturas más elevadas. Nuestra piel necesita recuperarse y prepararse para la próxima estación. Veamos qué cuidados especiales son más convenientes para nuestra piel en esta época del año:

como cuidar la piel en primavera

-Es muy importante limpiar la piel dos veces al día, por la mañana y por la noche. La limpieza ha de incluir, además del cutis,  el cuello, el escote y el contorno de los ojos.

-En esta época del año es fundamental hidratar la piel para combatir así la sequedad producida durante el invierno; por ello, conviene usar cremas hidratantes y humectantes. ¡Durante el día no olvides aplicarte un protector solar!

-Una vez a la semana es muy aconsejable utilizar una mascarilla. En el mercado hay una gran variedad, en función del problema a tratar: hidratantes, antiedad, oxigenantes, … Elige la que más te convenga, póntela sobre el rostro limpio y deja que actúe durante unos 20 minutos.

-La primavera es el momento idóneo para preparar la piel para el verano: si quieres lucir una piel sana con un bonito tono dorado debes aumentar el consumo de frutas y verduras ricas en betacarotenos, ya que esta sustancia hace que la piel adquiera este tono y, además, favorece la formación de vitamina A que, como sabes, es necesaria para mantener la piel en buen estado.

-Esta época también es especialmente adecuada para realizar tratamientos de cabina, como fotorrejuvenecimiento, radiofrecuencia, peeling, …

Cómo influye el estrés en nuestra piel y cómo minimizar sus efectos

La semana pasada comentamos la influencia de determinados factores sobre la salud y estado de nuestra piel y detallamos los negativos efectos provocados por el consumo de tabaco. Siguiendo con el tema, hoy queremos abordar las conscuencias efectos del estrés en la pielde otro factor exógeno muy presente en nuestro día a día, el estrés.

Como es sabido, el estrés es una reacción fisiológica de nuestro organismo ante una situación que considera amenazante y provoca efectos en el mismo que casi siempre afectan negativamente a nuestra piel. Veamos cuáles son estos efectos:

-El estrés altera la secreción sebácea y la función de barrera de la piel, lo que provoca la deshidratación de la misma. En consecuencia, la piel se vuelve más frágil, sensible y especialmente reactiva.

-Provoca desequilibrios en determinadas hormonas, como los estrógenos y la testosterona, que afectan directamente a la piel.

-Acelera el envejecimiento cutáneo ya que, cuando nos encontramos en una situación de estrés, es menor la cantidad de sangre y nutrientes que llega a nuestra piel.

Conocidos estos efectos, nuestro interés se centra en saber qué podemos hacer para minimizarlos. Entre las múltiples y variadas medidas a tomar, destacaramos las siguientes:

-Limpieza: mantener la piel limpia nos ayudará a prevenir la actividad excesiva de las glándulas sebáceas.

-Hidratación: beber agua suficiente ayuda a eliminar las impurezas de nuestro cuerpo.

-Crema facial: para combatir la sequedad cutánea es fundamental aplicarnos a diario una crema facial que contenga principios activos especialmente hidratantes.

-Maquillaje: te ayudará a disimular las rojeces e imperfecciones. Elige el que indique en el envase “no comedogénico”, lo que significa que está probado científicamente que no obstruye los poros ni potencia la aparición de puntos negros.

-Principios activos más aconsejables: el retinol, que como sabes es una forma de la vitamina A, es muy beneficioso para la piel. Entre sus principales propiedades podemos destacar las siguientes: regenera la piel desde el interior, previene la formación de radicales libres y, además, es altamente efectivo para combatir las arrugas y tratar el acné, las manchas y los problemas de pigmentación. El ácido glicólico también resulta muy útil, ya que se caracteriza por su capacidad para acelerar los procesos de regeneración celular de la piel, es decir, por su poder exfoliante y regenerador.

 

El tabaco también es un enemigo de nuestra piel

Hay numerosos factores externos que contribuyen a deteriorar nuestra piel y de muchos de ellos ya hemos hablado en este blog: la exposición solar excesiva, la presencia de determinados alimentos en nuestra dieta o la ausencia de otros, el consumo de alcohol y la falta de ejercicio físico, son seguramente los más importantes. A este grupo  sin duda debemos añadir el consumo de tabaco, de cuyos negativos efectos vamos a informaros a continuación:tabaco y piel

1. El humo del tabaco, al entrar en contacto con la piel, da lugar a la formación de radicales libres, lo que provoca el envejecimiento prematuro de la piel y la formación de arrugas.

2. El consumo de tabaco reduce la cantidad de oxígeno presente en la sangre y con ello da lugar a un déficit de los nutrientes esenciales para la piel. Esto se manifiesta en una mayor propensión a la deshidratación cutánea y un aspecto de la misma notablemente más apagado y envejecido.

3. El humo también disminuye la oxigenación de los tejidos y con ello la circulación sanguínea, lo que también afecta negativamente al proceso de cicatrización de las heridas.

4. La nicotina presente en el tabaco provoca un aumento de la presión sanguínea y favorece que las fibras musculares se contraigan; además en el caso de las mujeres da lugar a una apreciable disminución de estrógenos. Con ello se facilita la sequedad y atrofia cutánea y disminuye la cantidad de vitamina A que es absorbida por la piel y que tan necesaria resulta.

La combinación de estos efectos ocasiona que la piel del fumador presente un aspecto apagado, sin brillo e incluso un tono grisáceo. Estos negativos efectos son aún mayores en el caso de la mujer, al ser su piel notablemente más delicada.