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El tabaco también es un enemigo de nuestra piel

Hay numerosos factores externos que contribuyen a deteriorar nuestra piel y de muchos de ellos ya hemos hablado en este blog: la exposición solar excesiva, la presencia de determinados alimentos en nuestra dieta o la ausencia de otros, el consumo de alcohol y la falta de ejercicio físico, son seguramente los más importantes. A este grupo  sin duda debemos añadir el consumo de tabaco, de cuyos negativos efectos vamos a informaros a continuación:tabaco y piel

1. El humo del tabaco, al entrar en contacto con la piel, da lugar a la formación de radicales libres, lo que provoca el envejecimiento prematuro de la piel y la formación de arrugas.

2. El consumo de tabaco reduce la cantidad de oxígeno presente en la sangre y con ello da lugar a un déficit de los nutrientes esenciales para la piel. Esto se manifiesta en una mayor propensión a la deshidratación cutánea y un aspecto de la misma notablemente más apagado y envejecido.

3. El humo también disminuye la oxigenación de los tejidos y con ello la circulación sanguínea, lo que también afecta negativamente al proceso de cicatrización de las heridas.

4. La nicotina presente en el tabaco provoca un aumento de la presión sanguínea y favorece que las fibras musculares se contraigan; además en el caso de las mujeres da lugar a una apreciable disminución de estrógenos. Con ello se facilita la sequedad y atrofia cutánea y disminuye la cantidad de vitamina A que es absorbida por la piel y que tan necesaria resulta.

La combinación de estos efectos ocasiona que la piel del fumador presente un aspecto apagado, sin brillo e incluso un tono grisáceo. Estos negativos efectos son aún mayores en el caso de la mujer, al ser su piel notablemente más delicada.

Categoría: ¿Conoces tu piel?

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