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Rojeces en la piel: un problema más allá del rubor

La sensibilidad de la piel es un concepto directamente asociado a los efectos que en ella causan determinados agentes externos; así, decimos que una piel es sensible cuando sus reacciones se alejan significativamente de la norma, es decir, cuando reacciona excesivamente a los cambios bruscos de temperatura, ante el frío, el viento, o  determinados productos de higiene.

Uno de los problemas que habitualmente sufre este tipo de piel son las rojeces, que pueden aparecer con mayor o menor frecuencia según el grado de sensibilidad cutánea y  que apenas dependen del tipo de piel, de modo que son susceptibles de padecerlas tanto las pieles secas como las grasas o las mixtas.

rojeces en la pielEn función del grado de rojez, podemos distinguir tres tipos:

-”Flushes”: este tipo de rojez va asociada a una dilatación de los vasos sanguíneos elevada y temporal, y puede producirse como reacción a situaciones de estrés, cambios bruscos de temperatura o determinados alimentos, entre otros factores.

-”Eritrosis”: cuando las rojeces temporales son muy frecuentes, llega un momento en el que los vasos sanguíneos permanecen siempre dilatados, lo que lleva asociada una rojez cutánea permanente. Las más frecuentes y conocidas se producen en las mejillas.

-Cuperosis: se trata del grado más avanzado, en el que la vasodilatación es tan extrema que los capilares parecen transparentes y son fácilmente visibles.

Las personas que sufren rojeces en la piel han de prestar especial atención al cuidado del rostro y su rutina facial debe centrase en proteger y reforzar la piel para que sea menos vulnerable a las agresiones externas.

A continuación, te proponemos tres pautas básicas que conviene que sigas si padeces este problema:

-Limpiar y tonificar la piel a diario.

-Aplicar una crema facial con principios activos que ayuden a proteger más la piel y a aumentar su resistencia. Entre los más aconsejables podemos destacar la vitamina E, por su contenido en antioxidantes; el extracto de pepino y el tomillo, de acción calmante; y el ácido hialurónico, por sus propiedades humectantes.

-Una o dos veces por semana es recomendable aplicarse una mascarilla vitamínica o muy hidratante, para fortalecer la piel y protegerla así de las rojeces.

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