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Malos hábitos que deterioran tu piel (I): en los cuidados faciales

Todos sabemos que para mantener la piel sana y bonita debemos cuidarla a diario utilizando para ello productos cosméticos adecuados. Sin embargo, a menudo cometemos errores en nuestro cuidado facial diario que sin duda contribuyen al deterioro de nuestra piel a corto o medio plazo. A continuación vamos a comentar los más importantes para que así, siendo consciente de ellos, puedas evitarlos.

malos-habitos-cuidados-facialesNo proteger la piel del sol a diario

Como sabes, los rayos del sol pueden dañar la piel en mayor o menor grado, en verano y en invierno (el Índice de Radiación Ultravioleta-UVI- ambiental en España es de 9 a 10 en verano, de 5 a 6 en primavera y otoño, y de casi 2 en invierno, aproximadamente), en la alta montaña o a nivel del mar, e incluso en días nublados o con neblinas.
No proteger tu piel del sol cada día y en la medida en que sea necesario contribuirá a acelerar el proceso de envejecimiento y le dará un tono más apagado.

No utilizar cosméticos acordes a las necesidades de tu piel

Las necesidades de la piel van cambiando con el paso del tiempo, e incluso son diferentes según la época del año. Por ello, es fundamental utilizar los productos óptimos en cada momento. Recuerda que en Cremology elaboramos tratamientos faciales a medida , y para ello previamente hacemos un análisis profundo y exhaustivo de tu piel y sus necesidades.

No utilizar contorno de ojos

La piel del contorno de los ojos tiene unas características propias que la hacen especialmente delicada: su espesor es mucho menor que el resto y, al ser tan fina, la evaporación de agua a través de la misma es bastante mayor; además, la actividad gestual es mucho más acusada. Por todo ello, los signos de la edad, estrés, cansancio diario o falta de sueño son mucho más visibles en esta zona del rostro. Para que esto no ocurra o al menos se manifieste más tarde y en menor grado es indispensable empezar cuanto antes a cuidar esta zona con la especial atención que requiere: protección solar desde la niñez y uso diario de cremas específicas a partir de los 25 años.

Olvidarte del cuello y el escote

El cuello es una zona casi tan visible como el rostro y, a pesar de ello, la mayoría de las personas apenas le presta atención.
La piel del escote es tan delicada como la del contorno de ojos y por eso necesita también cuidados específicos. Además, al tener que soportar el peso del pecho, con frecuencia aparecen pequeñas estrías o arrugas verticales, que se acrecientan con la deshidratación y desnutrición de la piel.
A partir de los treinta años debemos dedicar a la piel del cuello y escote la misma atención que a la del rostro, para lo cual hemos de conocer los problemas concretos y la forma más aconsejable de atajarlos (a este tema ya dedicamos el post “El escote: una zona muy delicada que requiere cuidados especiales”).

No limpiar las brochas y pinceles

Las brochas y los pinceles sucios transmiten bacterias a nuestra piel y por eso, siempre que las utilices, debes lavarlas a continuación con un jabón neutro o un producto específico para ello.

No desmaquillarte cada noche

El maquillaje obstruye los poros de la piel, impidiendo que los tejidos se regeneren y que las células muertas se desprendan. Para que esto no ocurra es fundamental desmaquillarnos antes de dormir. En la elección del producto más adecuado conviene tener presente cómo es tu piel. En nuestro post “Por qué hay que desmaquillarse, cuándo y cómo” te explicamos las características y utilidad de estos productos. Así te resultará más sencillo elegir aquel que mejor se adapte a tu piel.

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