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Malos hábitos para tu piel (II): relacionados con tu estilo de vida

Hace unas semanas comentamos cuáles eran los errores más habituales que cometemos en el cuidado de nuestra piel, pero no hablamos de algunos malos hábitos o costumbres, más o menos diarios, que también tienen una influencia negativa en su estado y aspecto. A continuación, vamos a comentar los que consideramos más significativos:

No visitar al dermatólogo

Es muy aconsejable acudir al especialista una vez al año, para revisar los lunares o manchas cutáneas.

Tocarte los granos y espinillas

Al hacerlo, aumenta la inflamación y la infección puede agravarse e incluso extenderse a otra zona del rostro (en el post “El acné, en los jóvenes y los adultos” encontrarás consejos para combatir el acné).

Fumar

El humo del tabaco, al entrar en contacto con la piel, da lugar a la formación de radicales libres y con ello al envejecimiento prematuro y la formación de arrugas. Además, la piel de los fumadores es más propensa a la deshidratación y su aspecto resulta apagado y grisáceo.

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El consumo excesivo de alcohol

El consumo moderado de alcohol no supone ningún problema para la piel; sin embargo, si nos excedemos, el nivel de agentes inflamatorios presentes en la sangre aumentará considerablemente y, en consecuencia, el proceso natural de envejecimiento se acelerará.

Una alimentación inadecuada

En gran medida, la alimentación determina nuestro aspecto físico general, lo que por supuesto incluye el de nuestra piel. Por tanto, para conseguir un cutis radiante y libre de impurezas es imprescindible tener muy en cuenta qué ingerimos: algunos alimentos contienen vitaminas que, por sus propiedades específicas, son especialmente beneficiosas para la piel. Si quieres saber cuáles son, te recomendamos que leas el post que lleva por título “¿Sabes cómo influye tu alimentación en la piel?”.

No dormir lo suficiente

Por la noche nuestra piel repara los daños sufridos durante el día: los procesos celulares se aceleran al máximo para regenerar y reconstruir la elastina y el colágeno. Por ello, dormir 8 horas diarias y cuidar la piel antes de acostarse es fundamental para mantenerla en buen estado. En nuestro post “Mientras dormimos nuestra piel sigue despierta” te contamos cómo cuidarla.

 

 

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