Cosmética Personalizada

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Elige el mejor protector solar para tu piel

No nos cansamos de recordar la necesidad de utilizar filtros solares diariamente, y no solo en las épocas de mayor radiación solar. Los rayos del sol pueden dañar la piel en verano y en invierno, en la alta montaña o al nivel del mar e incluso en días nublados o con niebla.

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Debemos por ello utilizar diariamente filtros solares capaces de reducir los negativos efectos de la radiación solar, entre los que podemos destacar por su generalidad el envejecimiento prematuro de la piel y las quemaduras solares. Por ello es muy importante conocer los diferentes tipos de protectores solares y elegir el que más se adapta a nuestras características o actividades

Atendiendo a su modo de acción podemos distinguir tres tipos de protectores solares:

-Físicos: están compuestos por partículas que se depositan sobre la piel y reflejan la radiación, evitando el eritema e impidiendo el bronceado. Están indicados para niños menores de año y medio, personas con la piel reactiva o alérgica, con dermatitis o cicatrices, etc. Los protectores solares que utilizan este tipo de filtro suelen indicar en su envase “efecto pantalla total” o “Ecran”. Conviene saber también que solo en situaciones muy especiales se utilizan incorporados a cremas de tratamiento.

-Químicos: compuestos por sustancias que absorben la radiación ultravioleta al captar la energía de los rayos solares y la transforman en energía térmica no perjudicial para la piel. Estas sustancias solo se “activan” en contacto con la radiación solar; es decir, si no están expuestas al sol se mantienen inertes, por ejemplo por la noche o en lugares protegidos de la radiación solar. Otra característica destacable de los filtros químicos es que, en general, no son comedogénicos, lo que significa que son aptos para pieles grasas ya que no obstruyen los poros y en consecuencia permiten una correcta “respiración” de la piel.

La crema base de Cremology utiliza este tipo de filtro solar. Se puede aplicar tanto de día como de noche ya que, como hemos dicho, mientras no estemos expuestos al sol el filtro solar no actuará.

-Biológicos: su función principal es evitar la aparición de radicales libres; es decir, actuar como antioxidantes, protegiendo nuestro sistema inmunológico de los efectos negativos de la exposición solar prolongada. Algunas de las sustancias más utilizadas en este tipo de filtros son la vitamina C, el zinc y el magnesio.

Otro aspecto diferenciador son los excipientes que contengan los protectores solares, ya que son estos los que determinan la mayor o menor capacidad para permanecer “adheridos” a la piel cuando sudamos o nos bañamos. Atendiendo a este criterio, se pueden clasificar en:

-Resistentes al agua: la eficacia del protector solar se mantiene durante los primeros 40 minutos de permanencia en el agua o de elevada sudoración.

-Muy resistentes al agua: la eficacia del protector solar no se pierde durante los primeros 80 minutos en medio acuático.

Por último, los filtros solares también se pueden diferenciar atendiendo al tipo de exposición. Así, encontramos fotoprotectores indicados para una exposición moderada y de corta duración, como pasear o realizar actividades al aire libre; para una exposición notable, como ir a la playa, a la montaña o realizar actividades al aire libre de larga duración; y para una exposición solar extrema, como la que se da en los trópicos, los glaciares y en alta montaña.

Cuida tu piel en primavera

Por fin la primavera nos trae el buen tiempo, el sol y temperaturas más elevadas. Nuestra piel necesita recuperarse del tiempo frío y adaptarse a la próxima estación. Es importante que conozcas qué cuidados especiales son los más convenientes para nuestra piel en esta época del año.

como cuidar la piel en primavera

Limpia tu piel dos veces al día, por la mañana y por la noche. Es muy importante que incluyas, además del cutis,  el cuello, el escote y el contorno de los ojos.

Hidratar la piel con una buena crema hidratante y humectante es esencial para combatir así la sequedad producida durante el invierno. ¡Y no te olvides que durante el día debes aplicarte un protector solar!

Es muy aconsejable que utilices una mascarilla una vez a la semana. En el mercado hay una gran variedad, en función del problema a tratar: hidratantes, antiedad, oxigenantes, … Elige la que más te convenga, póntela sobre el rostro limpio y deja que actúe durante unos 20 minutos.

La primavera es el momento idóneo para preparar la piel para el verano. Consume  frutas y verduras si quieres lucir una piel sana con un bonito tono dorado. Su gran aporte de betacarotenos contribuye a dar ese tono a la piel y favorece la formación de vitamina A que, como sabes, es necesaria para mantener la piel en buen estado.

Esta época también es especialmente adecuada para realizar tratamientos de cabina, como fotorrejuvenecimientoradiofrecuenciapeeling, …

 

En invierno, tus manos necesitan más atención y cuidados

Cada época del año tiene características climáticas propias que pueden causar serios problemas en la piel si no sabemos qué hacer para cuidarla y protegerla en las condiciones adversas que puedan presentarse.
La época invernal en la que nos encontramos es, como sabemos, especialmente delicada: el frío y el viento, unido a los cambios bruscos de temperatura y invierno-manos-atención-cuidadoshumedad que se dan entre el interior y el exterior de los edificios, provocan un aumento de la sequedad y sensibilidad de la piel y pueden incluso producir irritaciones y grietas, en los casos más extremos. El rostro y las manos son las zonas que más sufren al estar más expuestas y desprotegidas.
La mayoría de las personas son conscientes de la necesidad de prestar especial atención en esta época del año al cuidado y protección del rostro (para más información os recomendamos leer el post “En invierno tu piel necesita cuidados especiales”); sin embargo, suelen descuidar las manos, una zona que no solo está expuesta a las inclemencias del tiempo sino que también sufre habitualmente otras agresiones. Para mantenerlas en buen estado te recomendamos que sigas estos consejos:

-No te laves las manos con agua demasiado caliente y sécalas suavemente, sin frotar demasiado.
-Aplica una crema hidratante específica para esta zona varias veces al día.
-Cuando realices tareas de limpieza, procura usar guantes y utiliza productos que protejan tus manos.
-Antes de acostarte, aplícate una capa abundante de crema y ponte a continuación unos guantes de algodón. Así, tendrás las manos bien calientes durante toda la noche y conseguirás que la hidratación sea mucho más efectiva. Por la mañana, tus manos estarán muy suaves y perfectamente hidratadas.

Consejos que ayudan a mantener bien tus labios durante el invierno

En este blog se han publicado varios artículos comentando cómo afecta el invierno a nuestra piel y cómo debemos cuidarla en esta época del año, siempre de modo general; sin embargo, ahora vamos a entrar más en detalle y hablaros de la incidencia que tienen las condiciones metereológicas asociadas al invierno en el cuidado y la atención que requieren nuestros labios.
Como sabéis, la piel de esta zona es mucho más sensible y delicada que la del resto del rostro y, por ello, el frío, viento o nieve característicos de esta época del año le afectan muy negativamente: los labios se agrietan, pierden su color y se secan.
Para evitar estos problemas y mantenerlos en buen estado, tan solo debes seguir unas sencillas pautas:

cuidado-contorno-de-labios-invierno1. No te arranques las pieles muertas. Si quieres retirarlas, previamente humedécete los labios con agua tibia. De este modo conseguirás ablandarlas y podrás eliminarlas de una forma menos agresiva y con el mínimo daño.

2. No mojes los labios continuamente con tu saliva, pues al hacerlo eliminas parte de la grasa que producen de modo natural y que actúa como protección de los mismos.

3. Por la noche, frota tus labios con la pulpa de un limón. El ácido que contiene produce un efecto similar al de un peeling suave; es decir, promueve la regeneración de la piel y la deja especialmente limpia y preparada para absorber los cosméticos que nos apliquemos a continuación.

4. Para terminar, un consejo mil veces repetido: no olvides hidratar tus labios a diario.

Malos hábitos para tu piel (II): relacionados con tu estilo de vida

Hace unas semanas comentamos cuáles eran los errores más habituales que cometemos en el cuidado de nuestra piel, pero no hablamos de algunos malos hábitos o costumbres, más o menos diarios, que también tienen una influencia negativa en su estado y aspecto. A continuación, vamos a comentar los que consideramos más significativos:

No visitar al dermatólogo

Es muy aconsejable acudir al especialista una vez al año, para revisar los lunares o manchas cutáneas.

Tocarte los granos y espinillas

Al hacerlo, aumenta la inflamación y la infección puede agravarse e incluso extenderse a otra zona del rostro (en el post “El acné, en los jóvenes y los adultos” encontrarás consejos para combatir el acné).

Fumar

El humo del tabaco, al entrar en contacto con la piel, da lugar a la formación de radicales libres y con ello al envejecimiento prematuro y la formación de arrugas. Además, la piel de los fumadores es más propensa a la deshidratación y su aspecto resulta apagado y grisáceo.

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El consumo excesivo de alcohol

El consumo moderado de alcohol no supone ningún problema para la piel; sin embargo, si nos excedemos, el nivel de agentes inflamatorios presentes en la sangre aumentará considerablemente y, en consecuencia, el proceso natural de envejecimiento se acelerará.

Una alimentación inadecuada

En gran medida, la alimentación determina nuestro aspecto físico general, lo que por supuesto incluye el de nuestra piel. Por tanto, para conseguir un cutis radiante y libre de impurezas es imprescindible tener muy en cuenta qué ingerimos: algunos alimentos contienen vitaminas que, por sus propiedades específicas, son especialmente beneficiosas para la piel. Si quieres saber cuáles son, te recomendamos que leas el post que lleva por título “¿Sabes cómo influye tu alimentación en la piel?”.

No dormir lo suficiente

Por la noche nuestra piel repara los daños sufridos durante el día: los procesos celulares se aceleran al máximo para regenerar y reconstruir la elastina y el colágeno. Por ello, dormir 8 horas diarias y cuidar la piel antes de acostarse es fundamental para mantenerla en buen estado. En nuestro post “Mientras dormimos nuestra piel sigue despierta” te contamos cómo cuidarla.

 

 

Malos hábitos que deterioran tu piel (I): en los cuidados faciales

Todos sabemos que para mantener la piel sana y bonita debemos cuidarla a diario utilizando para ello productos cosméticos adecuados. Sin embargo, a menudo cometemos errores en nuestro cuidado facial diario que sin duda contribuyen al deterioro de nuestra piel a corto o medio plazo. A continuación vamos a comentar los más importantes para que así, siendo consciente de ellos, puedas evitarlos.

malos-habitos-cuidados-facialesNo proteger la piel del sol a diario

Como sabes, los rayos del sol pueden dañar la piel en mayor o menor grado, en verano y en invierno (el Índice de Radiación Ultravioleta-UVI- ambiental en España es de 9 a 10 en verano, de 5 a 6 en primavera y otoño, y de casi 2 en invierno, aproximadamente), en la alta montaña o a nivel del mar, e incluso en días nublados o con neblinas.
No proteger tu piel del sol cada día y en la medida en que sea necesario contribuirá a acelerar el proceso de envejecimiento y le dará un tono más apagado.

No utilizar cosméticos acordes a las necesidades de tu piel

Las necesidades de la piel van cambiando con el paso del tiempo, e incluso son diferentes según la época del año. Por ello, es fundamental utilizar los productos óptimos en cada momento. Recuerda que en Cremology elaboramos tratamientos faciales a medida , y para ello previamente hacemos un análisis profundo y exhaustivo de tu piel y sus necesidades.

No utilizar contorno de ojos

La piel del contorno de los ojos tiene unas características propias que la hacen especialmente delicada: su espesor es mucho menor que el resto y, al ser tan fina, la evaporación de agua a través de la misma es bastante mayor; además, la actividad gestual es mucho más acusada. Por todo ello, los signos de la edad, estrés, cansancio diario o falta de sueño son mucho más visibles en esta zona del rostro. Para que esto no ocurra o al menos se manifieste más tarde y en menor grado es indispensable empezar cuanto antes a cuidar esta zona con la especial atención que requiere: protección solar desde la niñez y uso diario de cremas específicas a partir de los 25 años.

Olvidarte del cuello y el escote

El cuello es una zona casi tan visible como el rostro y, a pesar de ello, la mayoría de las personas apenas le presta atención.
La piel del escote es tan delicada como la del contorno de ojos y por eso necesita también cuidados específicos. Además, al tener que soportar el peso del pecho, con frecuencia aparecen pequeñas estrías o arrugas verticales, que se acrecientan con la deshidratación y desnutrición de la piel.
A partir de los treinta años debemos dedicar a la piel del cuello y escote la misma atención que a la del rostro, para lo cual hemos de conocer los problemas concretos y la forma más aconsejable de atajarlos (a este tema ya dedicamos el post “El escote: una zona muy delicada que requiere cuidados especiales”).

No limpiar las brochas y pinceles

Las brochas y los pinceles sucios transmiten bacterias a nuestra piel y por eso, siempre que las utilices, debes lavarlas a continuación con un jabón neutro o un producto específico para ello.

No desmaquillarte cada noche

El maquillaje obstruye los poros de la piel, impidiendo que los tejidos se regeneren y que las células muertas se desprendan. Para que esto no ocurra es fundamental desmaquillarnos antes de dormir. En la elección del producto más adecuado conviene tener presente cómo es tu piel. En nuestro post “Por qué hay que desmaquillarse, cuándo y cómo” te explicamos las características y utilidad de estos productos. Así te resultará más sencillo elegir aquel que mejor se adapte a tu piel.

Por qué se pela nuestra piel, cómo evitarlo y cómo tratarlo

Seguramente este verano tu piel se ha pelado alguna vez; incluso es posible que te esté pasando ahora mismo y no sepas exactamente por qué ocurre y cómo evitar que vuelva a suceder. A continuación, te lo explicamos.
La piel se pela por un razón muy simple y evidente: porque se ha quemado al quedar expuesta demasiado tiempo a la radiación solar, lo que además va acompañado Por-que-se-pela-nuestra-pielde sequedad y deshidratación. Cuando la piel está en condiciones óptimas, hay un equilibrio entre los lípidos y el agua; sin embargo, cuando está seca, este perfecto equilibrio se rompe haciéndola más vulnerable y sensible. Para recuperarlo, nuestro organismo acelera la eliminación de las células muertas acumuladas en la epidermis permitiendo así que nuevas células, ya en perfectas condiciones, puedan formar una nueva y saludable piel.
Un SPF inadecuado, la aplicación incorrecta del protector solar o exponer tu piel al sol sin protección en un día nublado, son algunas de las situaciones que pueden provocar que se queme. Para evitar que esto ocurra, debes utilizar diariamente un protector solar con un SPF alto, incluso en invierno o en un día nublado. Si vas a tomar el sol, recuerda que para estar protegida debes aplicarlo cada dos horas, y no olvides que también es fundamental hidratar tu piel todos los días.
Si ya está pelando, lo más aconsejable es que utilices una crema humectante o un after-sun que incluya en su composición activos como aloe vera, manteca de cacao o vitamina E.

El agua en el mar y en la piscina: beneficios y problemas para nuestra piel

Generalmente son bien conocidos los efectos, positivos y negativos, del sol en nuestra piel y cómo debemos actuar en esta época del año para evitar los posibles daños sin renunciar a su exposición. Sin embargo, apenas se presta atención a algo que también puede afectar notablemente a nuestra piel, como es el contacto prolongado con el agua de mar o de piscina. Como consecuencia, la mayoría de las personas ignora tanto sus posibles beneficios como los riesgos que supone y la forma de evitarlos o atenuarlos. Veamos a continuación estas tres importantes cuestiones.
agua-mar-piscina-y-pielEl agua de mar posee una gran cantidad de oligoelementos que proporcionan importantes beneficios a la piel, como sodio, zinc o yodo: al entrar en contacto con el agua salada, en la superficie cutánea tiene lugar un proceso llamado ósmosis, por el cual nuestro cuerpo “absorbe” estos elementos, produciéndose así la renovación de los mismos en nuestro organismo. Como resultado, la piel se vuelve más elástica y mejora su aspecto. Sin embargo, el agua de mar también puede tener efectos negativos en la piel, sobre todo en aquellas que son especialmente sensibles; para evitar su irritación y conservar la piel en perfecto estado, lo más recomendable es ducharse al volver de la playa, para eliminar los restos de sal, y aplicarse a continuación una crema hidratante o un after-sun en todo el cuerpo.
El agua de la piscina, sin embargo, no es tan beneficiosa para la piel. Dos son sus principales efectos negativos. Por un lado, el cloro que se utiliza para desinfectar el agua puede provocar daños en la piel; para evitarlos, lo más aconsejable es una ducha al salir de la piscina seguida de la aplicación de una crema hidratante, ya que el cloro puede resecarla mucho. Los hongos son el otro problema, muy importante y habitual. Para prevenir su aparición, debemos ducharnos al salir del agua, secarnos muy bien y no ir descalzos por el borde de la piscina.
Por último, no olvides que debes aplicarte un protector solar después de cada baño, incluso en los días nublados, ya que el agua refleja los rayos ultravioletas y multiplica así sus efectos.

After-sun: mucho más que un calmante

Los after-sun son productos cosméticos que se aplican después de tomar el sol. Están formados a partir de principios activos altamente hidratantes y refrescantes, como glicerina o aloe vera, y antiinflamatorios, como manzanilla o bisabolol. Su principal objetivo es hidratar, calmar y reparar la piel que ha podido resultar dañada debido a los negativos efectos de los rayos solares, aunque también tienen otras propiedades no menos importantes, entre las after-sun-propiedades 3que podemos destacar las siguientes:
-Reducen el enrojecimiento y la inflamación provocados por la radiación solar.
-Combaten el daño celular ocasionado por la exposición solar.
-Previenen el envejecimiento.
-Alivian la piel en caso de irritación o quemadura.
-Ayudan a mantener el bronceado.
-Refrescan la piel, proporcionándole una agradable sensación de bienestar.
-Gracias a su alto poder hidratante, evitan la descamación de la piel.

Para aplicarlos correctamente basta con seguir estas sencillas pautas:
-Después de tomar el sol es fundamental darnos una ducha para eliminar los restos de sal o cloro, y también de protector solar. Lo más recomendable es hacerlo con agua tibia, ya que de este modo evitamos que la piel se irrite y contribuimos a calmarla.
-A continuación y con la piel seca aplicaremos un after sun en todo el cuerpo, incluyendo el rostro.
-Es muy conveniente utilizar un after sun específico para el cabello, ya que el sol y el agua de mar o piscina también lo deterioran: el pelo mojado al entrar en contacto con el sol se abre y se rompe, lo que puede fomentar su caída.

¿Sabes cómo cuidar la piel antes y después de tomar el sol?

Seguro que has oído alguna vez que el sol es un arma de doble filo. Efectivamente: aunque es muy nocivo en exposiciones prolongadas, también es cierto que resulta imprescindible y beneficioso en forma moderada, tanto para el organismo en general como para la piel, mejorando su aspecto y ayudando a combatir ciertos problemas cutáneos.
Para evitar los problemas que puede ocasionar y sin dejar de aprovechar sus beneficiosos efectos, es preciso mantenerla adecuadamente protegida y para ello serán necesarios cuidados específicos, antes y después de tomar el sol. Veamos cuáles son los más aconsejables:

como-cuidar-piel-antes-despues-tomar-solAntes de la exposición solar:

-Limpia tu piel y no te apliques maquillaje, ya que cuando están sometidos a altas temperaturas los componentes de estos productos pueden dar lugar a reacciones químicas y provocar así graves irritaciones y quemaduras.

-No utilices productos que contengan alcohol, como determinados perfumes o desodorantes, ya que al entrar en contacto con el sol pueden dar lugar a manchas en la piel.
-Elige un protector solar adecuado para ti y aplícatelo media hora antes de tomar el sol. Recuerda que debes volver a hacerlo cada dos horas.

Después de tomar el sol:

-Lo más recomendable es darse una ducha con agua tibia. Esto nos ayudará a mantener la piel hidratada y por tanto a conservar el bronceado durante más tiempo.
-A continuación, aplícate un after sun en el rostro y también en el cuerpo.

Por último, recuerda que una exposición solar prolongada es muy nociva para la salud; por ello, lo más conveniente es tomar el sol gradualmente y nunca entre las 12 y las 16 horas.