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El agua en el mar y en la piscina: beneficios y problemas para nuestra piel

Generalmente son bien conocidos los efectos, positivos y negativos, del sol en nuestra piel y cómo debemos actuar en esta época del año para evitar los posibles daños sin renunciar a su exposición. Sin embargo, apenas se presta atención a algo que también puede afectar notablemente a nuestra piel, como es el contacto prolongado con el agua de mar o de piscina. Como consecuencia, la mayoría de las personas ignora tanto sus posibles beneficios como los riesgos que supone y la forma de evitarlos o atenuarlos. Veamos a continuación estas tres importantes cuestiones.
agua-mar-piscina-y-pielEl agua de mar posee una gran cantidad de oligoelementos que proporcionan importantes beneficios a la piel, como sodio, zinc o yodo: al entrar en contacto con el agua salada, en la superficie cutánea tiene lugar un proceso llamado ósmosis, por el cual nuestro cuerpo “absorbe” estos elementos, produciéndose así la renovación de los mismos en nuestro organismo. Como resultado, la piel se vuelve más elástica y mejora su aspecto. Sin embargo, el agua de mar también puede tener efectos negativos en la piel, sobre todo en aquellas que son especialmente sensibles; para evitar su irritación y conservar la piel en perfecto estado, lo más recomendable es ducharse al volver de la playa, para eliminar los restos de sal, y aplicarse a continuación una crema hidratante o un after-sun en todo el cuerpo.
El agua de la piscina, sin embargo, no es tan beneficiosa para la piel. Dos son sus principales efectos negativos. Por un lado, el cloro que se utiliza para desinfectar el agua puede provocar daños en la piel; para evitarlos, lo más aconsejable es una ducha al salir de la piscina seguida de la aplicación de una crema hidratante, ya que el cloro puede resecarla mucho. Los hongos son el otro problema, muy importante y habitual. Para prevenir su aparición, debemos ducharnos al salir del agua, secarnos muy bien y no ir descalzos por el borde de la piscina.
Por último, no olvides que debes aplicarte un protector solar después de cada baño, incluso en los días nublados, ya que el agua refleja los rayos ultravioletas y multiplica así sus efectos.

El agua, el viento, las olas del mar, … y sus beneficios sobre la piel

El mar es el origen de la vida y desde tiempos remotos se conocen los efectos beneficiosos que tiene el agua de mar sobre las personas.

En el siglo XVIII las propiedades curativas de los baños con agua de mar se pusieron de moda en Inglaterra y rápidamente se extendió esta terapia al resto de Europa, lo que dio lugar a  los primeros centros de talasoterapia.

El agua de mar contiene oligoelementos (yodo, sodio, potasio, zinc, …), que no se encuentran en el agua dulce y que tienen efectos curativos: cuando nuestro beneficios del agua del mar en la pielcuerpo se pone en contacto con el agua salada, en la superficie cutánea se produce el proceso llamado ósmosis, por el cual nuestro cuerpo “absorbe” estos elementos, produciéndose así una renovación de los mismos en nuestro organismo.

El aire marino, saturado de minúsculas gotas de agua de mar, es rico en ozono, yodo e iones negativos, lo que le confiere propiedades antibióticas, actuando como calmante del sistema nervioso y estimulando además las defensas del organismo.

Los vientos costeros, ya sean una suave brisa o un viento moderado o fuerte, “golpean” nuestra piel actuando como si de un masaje se tratara, a la vez que depositan sobre ella sales marinas que aumentan la vitalidad y flexibilidad de nuestra piel.

El sonido acompasado de las olas tiene efectos relajantes que combaten el estrés y la tensión y eso, por supuesto, mejora el aspecto de la piel.

Un baño de mar permite beneficiarte de las propiedades desintoxicantes del agua marina y, además, ayuda a oxigenar la piel y reequilibrar su Ph, lo que resulta excelente para la piel y contribuye a retrasar su envejecimiento.

En invierno, siempre podemos sustituir el baño en el mar por un tratamiento de talasoterapia en un spa, y seguir así disfrutando de sus beneficios.

Doctora Concepción Llorens, experta en medicina estética.