Cosmética Personalizada

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Malos hábitos para tu piel (II): relacionados con tu estilo de vida

Hace unas semanas comentamos cuáles eran los errores más habituales que cometemos en el cuidado de nuestra piel, pero no hablamos de algunos malos hábitos o costumbres, más o menos diarios, que también tienen una influencia negativa en su estado y aspecto. A continuación, vamos a comentar los que consideramos más significativos:

No visitar al dermatólogo

Es muy aconsejable acudir al especialista una vez al año, para revisar los lunares o manchas cutáneas.

Tocarte los granos y espinillas

Al hacerlo, aumenta la inflamación y la infección puede agravarse e incluso extenderse a otra zona del rostro (en el post “El acné, en los jóvenes y los adultos” encontrarás consejos para combatir el acné).

Fumar

El humo del tabaco, al entrar en contacto con la piel, da lugar a la formación de radicales libres y con ello al envejecimiento prematuro y la formación de arrugas. Además, la piel de los fumadores es más propensa a la deshidratación y su aspecto resulta apagado y grisáceo.

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El consumo excesivo de alcohol

El consumo moderado de alcohol no supone ningún problema para la piel; sin embargo, si nos excedemos, el nivel de agentes inflamatorios presentes en la sangre aumentará considerablemente y, en consecuencia, el proceso natural de envejecimiento se acelerará.

Una alimentación inadecuada

En gran medida, la alimentación determina nuestro aspecto físico general, lo que por supuesto incluye el de nuestra piel. Por tanto, para conseguir un cutis radiante y libre de impurezas es imprescindible tener muy en cuenta qué ingerimos: algunos alimentos contienen vitaminas que, por sus propiedades específicas, son especialmente beneficiosas para la piel. Si quieres saber cuáles son, te recomendamos que leas el post que lleva por título “¿Sabes cómo influye tu alimentación en la piel?”.

No dormir lo suficiente

Por la noche nuestra piel repara los daños sufridos durante el día: los procesos celulares se aceleran al máximo para regenerar y reconstruir la elastina y el colágeno. Por ello, dormir 8 horas diarias y cuidar la piel antes de acostarse es fundamental para mantenerla en buen estado. En nuestro post “Mientras dormimos nuestra piel sigue despierta” te contamos cómo cuidarla.

 

 

Malos hábitos que deterioran tu piel (I): en los cuidados faciales

Todos sabemos que para mantener la piel sana y bonita debemos cuidarla a diario utilizando para ello productos cosméticos adecuados. Sin embargo, a menudo cometemos errores en nuestro cuidado facial diario que sin duda contribuyen al deterioro de nuestra piel a corto o medio plazo. A continuación vamos a comentar los más importantes para que así, siendo consciente de ellos, puedas evitarlos.

malos-habitos-cuidados-facialesNo proteger la piel del sol a diario

Como sabes, los rayos del sol pueden dañar la piel en mayor o menor grado, en verano y en invierno (el Índice de Radiación Ultravioleta-UVI- ambiental en España es de 9 a 10 en verano, de 5 a 6 en primavera y otoño, y de casi 2 en invierno, aproximadamente), en la alta montaña o a nivel del mar, e incluso en días nublados o con neblinas.
No proteger tu piel del sol cada día y en la medida en que sea necesario contribuirá a acelerar el proceso de envejecimiento y le dará un tono más apagado.

No utilizar cosméticos acordes a las necesidades de tu piel

Las necesidades de la piel van cambiando con el paso del tiempo, e incluso son diferentes según la época del año. Por ello, es fundamental utilizar los productos óptimos en cada momento. Recuerda que en Cremology elaboramos tratamientos faciales a medida , y para ello previamente hacemos un análisis profundo y exhaustivo de tu piel y sus necesidades.

No utilizar contorno de ojos

La piel del contorno de los ojos tiene unas características propias que la hacen especialmente delicada: su espesor es mucho menor que el resto y, al ser tan fina, la evaporación de agua a través de la misma es bastante mayor; además, la actividad gestual es mucho más acusada. Por todo ello, los signos de la edad, estrés, cansancio diario o falta de sueño son mucho más visibles en esta zona del rostro. Para que esto no ocurra o al menos se manifieste más tarde y en menor grado es indispensable empezar cuanto antes a cuidar esta zona con la especial atención que requiere: protección solar desde la niñez y uso diario de cremas específicas a partir de los 25 años.

Olvidarte del cuello y el escote

El cuello es una zona casi tan visible como el rostro y, a pesar de ello, la mayoría de las personas apenas le presta atención.
La piel del escote es tan delicada como la del contorno de ojos y por eso necesita también cuidados específicos. Además, al tener que soportar el peso del pecho, con frecuencia aparecen pequeñas estrías o arrugas verticales, que se acrecientan con la deshidratación y desnutrición de la piel.
A partir de los treinta años debemos dedicar a la piel del cuello y escote la misma atención que a la del rostro, para lo cual hemos de conocer los problemas concretos y la forma más aconsejable de atajarlos (a este tema ya dedicamos el post “El escote: una zona muy delicada que requiere cuidados especiales”).

No limpiar las brochas y pinceles

Las brochas y los pinceles sucios transmiten bacterias a nuestra piel y por eso, siempre que las utilices, debes lavarlas a continuación con un jabón neutro o un producto específico para ello.

No desmaquillarte cada noche

El maquillaje obstruye los poros de la piel, impidiendo que los tejidos se regeneren y que las células muertas se desprendan. Para que esto no ocurra es fundamental desmaquillarnos antes de dormir. En la elección del producto más adecuado conviene tener presente cómo es tu piel. En nuestro post “Por qué hay que desmaquillarse, cuándo y cómo” te explicamos las características y utilidad de estos productos. Así te resultará más sencillo elegir aquel que mejor se adapte a tu piel.

Por qué se pela nuestra piel, cómo evitarlo y cómo tratarlo

Seguramente este verano tu piel se ha pelado alguna vez; incluso es posible que te esté pasando ahora mismo y no sepas exactamente por qué ocurre y cómo evitar que vuelva a suceder. A continuación, te lo explicamos.
La piel se pela por un razón muy simple y evidente: porque se ha quemado al quedar expuesta demasiado tiempo a la radiación solar, lo que además va acompañado Por-que-se-pela-nuestra-pielde sequedad y deshidratación. Cuando la piel está en condiciones óptimas, hay un equilibrio entre los lípidos y el agua; sin embargo, cuando está seca, este perfecto equilibrio se rompe haciéndola más vulnerable y sensible. Para recuperarlo, nuestro organismo acelera la eliminación de las células muertas acumuladas en la epidermis permitiendo así que nuevas células, ya en perfectas condiciones, puedan formar una nueva y saludable piel.
Un SPF inadecuado, la aplicación incorrecta del protector solar o exponer tu piel al sol sin protección en un día nublado, son algunas de las situaciones que pueden provocar que se queme. Para evitar que esto ocurra, debes utilizar diariamente un protector solar con un SPF alto, incluso en invierno o en un día nublado. Si vas a tomar el sol, recuerda que para estar protegida debes aplicarlo cada dos horas, y no olvides que también es fundamental hidratar tu piel todos los días.
Si ya está pelando, lo más aconsejable es que utilices una crema humectante o un after-sun que incluya en su composición activos como aloe vera, manteca de cacao o vitamina E.

Limpieza o higiene facial: por qué hacerla y cuándo

El consumo de alcohol o tabaco, una alimentación inadecuada, la polución ambiental y las propias secreciones de la piel están en el origen de las impurezas que aparecen en nuestro cutis y que dificultan e incluso llegan a impedir que la piel respire adecuadamente.

Eliminar estas impurezas y hacer así posible una buena transpiración cutánea es imprescindible como paso previo a cualquier tratamiento facial específico.

La limpieza o higiene facial es una técnica profesional que elimina todas las impurezas acumuladas en la zona, tanto las de origen ambiental como las específicas de la piel (puntos negros, etc). Así la piel puede oxigenarse perfectamente y quedar limpia y radiante; además, estará en perfectas condiciones para recibir y aprovechar los tratamientos que se realicen a continuación.

El limpieza-higiene-facialprotocolo del tratamiento y los productos utilizados pueden variar dependiendo del centro, pero la norma general es que la higiene facial combine en una misma sesión varios tratamientos: exfoliación, peeling, mascarillas, y productos para tonificar e hidratar la piel en profundidad.

En lo que se refiere a la frecuencia con que es aconsejable realizar la limpieza cutánea, la respuesta depende del tipo de piel. Así:

-Si se trata de un cutis con tendencia a padecer acné, convendrá realizar una higiene facial una vez a la semana o cada quince días.

-Si tu piel es mixta, una vez al mes o cada 20 días será suficiente.

-En las pieles especialmente sensibles, la frecuencia depende directamente del grado de sensibilidad, siendo aconsejable en todo caso que se realice al menos una vez al mes.

Alimentos que más convienen a tu tipo de piel

En este blog hemos publicado numerosos artículos acerca de la incidencia que tienen los alimentos que ingerimos en la salud y belleza de nuestra piel.

Para favorecer la función protectora frente a las agresiones externas a las que nuestra piel está expuesta casi permanentemente, necesitamos ingerir a diario vitaminas y minerales con propiedades antioxidantes; y para potenciar la transpiración y eliminación de toxinas a través de la piel, necesitamos hidratarla diariamente, tanto por dentro como por fuera.

Las claves de una dieta saludable para nuestra piel y, por supuesto, también para nuestro organismo en general, están en la utilización de productos frescos y de temporada y en la abundancia y diversidad de aquellos de origen vegetal: frutas, cereales, legumbres y verduras.

Una alimentación ajustada a estos patrones asegurará un aporte adecuado de nutrientes a nuestra piel y con ello será posible mantenerla sana y bonita. No obstante, dependiendo del tipo de piel las necesidades pueden variar y quizás conviene aumentar la proporción de determinados nutrientes. Veamos qué es lo aconsejable en cada caso:

Piel mixta

La piel mixta, como sabéis, es una combinación de piel grasa y seca y, por tanto, alimentos-tipo-de-piel-mixtasuele presentar los mismos problemas asociados a cada una de ellas.

Si este es tu tipo de piel, es aconsejable que en tu alimentación incluyas frutos secos y semillas, cuyas propiedades antioxidantes y alto contenido en ácidos grasos omega 3 y 6 contribuirán a mejorar su salud.

También son muy recomendables los vegetales ricos en betacarotenos, como las frutas y hortalizas de color naranja, zanahoria, calabaza, melón, … que contribuyen al buen estado de las capas inferiores de la piel y así mejoran su firmeza y tersura.

Piel seca

La piel seca alimentos-tipo-de-piel-secase caracteriza por su bajo nivel de hidratación. Por ello, es esencial ingerir al menos dos litros de agua al día, incluyendo por supuesto en esta cantidad la contenida en infusiones, sopas o caldos.

Las frutas y hortalizas frescas también te ayudarán a mantener el nivel de hidratación adecuado y, gracias a su alto contenido en vitaminas y antioxidantes, mejorarán la salud y luminosidad de tu piel.

Piel grasa

Uno de sus problemas fundamentales, y probablemente el que más preocupa a las personas que la tienen, es el exceso de secreción sebácea, que da a la piel un aspecto no deseado, excesivamente brillante, húmedo y untuoso.

Una alimentos-tipo-de-piel-grasaalimentación adecuada es fundamental para mantener este problema a raya. En tu dieta no pueden faltar los alimentos ricos en fibra ni los diuréticos. Estos últimos favorecen la eliminación de toxinas y ayudan así a limpiar el organismo. Son especialmente recomendables las verduras de hoja, los espárragos, las alcachofas, los cítricos, los cereales, las legumbres y los frutos rojos.

Por último, es especialmente importante evitar el consumo de grasas saturadas, ya que estas agravarían notablemente el problema.

Cómo prevenir y tratar el envejecimiento del escote

El cuello y el escote son dos zonas del cuerpo especialmente delicadas, ya que su piel es incluso más fina y sensible que la del rostro y además, al tener que soportar gran parte del peso del pecho, son más propensas a la aparición de pequeñas estrías o arrugas verticales, que se acrecientan con la deshidratación y desnutrición de la piel.

Para prevenir el envejecimiento del escote y combatir las arrugas y estrías, te recomendamos que sigas estos sencillos consejos:

-Diariamente y por la mañana aplícate una crema hidratante. Recuerda que la forma correcta de hacerlo es mediante movimientos circulares y ascendentes; de este modo conseguirás que el cosmético penetre mejor en la piel y evitarás que esta pierda firmeza.

-Por la noche utiliza una crema específica para nutrir tu piel y protegerla de los efectos negativos de los agentes externos, como la polución o los cambios de temperatura.

-Es conveniente exfoliar el escote una vez a la semana. Lo más aconsejable es que te apliques el producto mediante un suave masaje en forma de círculos. Esto ayudará a revitalizar la piel y eliminar mejor las impurezas. Si tu piel es especialmente delicada, exfóliala una vez cada quince días y utiliza para ello productos suaves y sin partículas de arrastre.

-Aplícate siempre un protector solar para evitar los nocivos efectos del sol, como las manchas solares y el envejecimiento prematuro.

prevenir-el-envejecimiento-del-escoteAdemás de estos cuidados básicos que apenas requieren cierta dosis de constancia, también puedes hacer uso de tratamientos profesionales para combatir el envejecimiento y la flacidez del escote y mejorar su aspecto. Algunos de los tratamientos más recomendables son:

-Luz Pulsada Intensa (IPL): es muy eficaz para unificar el tono de la piel y estimular la creación de nuevo colágeno y elastina, con lo que se consigue una notable mejoría de la calidad de la piel y permite que esta mantenga un aspecto suave y terso de forma más duradera.

-Peeling químico: su objetivo es promover la regeneración cutánea mediante la eliminación de las células muertas que se encuentran en las capas más superficiales de la piel. Con ello se consiguen además otros efectos: estimula la producción de colágeno, mejorando así la elasticidad de la piel; disminuye las arrugas; y elimina o atenúa las manchas propias de la edad u originadas por la exposición solar excesiva.

-Mesoterapia virtual: se trata de una técnica cuyo objetivo es aumentar la cantidad y profundidad de penetración de sustancias en la piel.

Esta técnica, totalmente indolora y carente de efectos negativos, tiene unos resultados óptimos sea cual sea el producto cosmético utilizado y está especialmente indicada para tratar el envejecimiento cutáneo y la flacidez

¿Conoces los tipos de protectores solares y cómo funcionan?

Con frecuencia asociamos la radiación solar a ciertas situaciones extremas más o menos tópicas (verano, sol intenso, playa, montaña, …) Sin embargo, lo cierto es que su presencia, y con ello los daños asociados, es casi continua: los rayos del sol pueden dañar la piel en verano y en invierno (el Índice de Radiación Ultravioleta-UVI- ambiental en España es de 9 a 10 en verano, de 5 a 6 en primavera y otoño, y de casi 2 en invierno, aproximadamente), en la alta montaña o a nivel del mar, e incluso en días nublados o con neblinas.

Debemos por ello utilizar diariamente filtros solares capaces de reducir los negativos efectos de la radiación solar, entre los que podemos destacar por su generalidad el envejecimiento prematuro de la piel y las quemaduras solares.

Para poder actuar de forma consciente y realizar la elección más correcta conviene conocer los aspectos más relevantes y característicos de los diferentes tipos de protectores solares.

tipos-de-protectores-solares-y-como-funcionanLa característica más determinante de un filtro solar es su modo de acción. Atendiendo a este aspecto hemos de distinguir tres tipos:

-Físicos: están compuestos por partículas que se depositan sobre la piel y reflejan la radiación. Con ello, además de evitar el eritema impiden el bronceado.

Están indicados para niños menores de año y medio, personas con la piel reactiva o alérgica, con dermatitis o cicatrices, etc.

Los protectores solares que utilizan este tipo de filtro suelen indicar en su envase “efecto pantalla total” o “Ecran”. Conviene saber también que solo en situaciones muy especiales se utilizan incorporados a cremas de tratamiento.

-Químicos: están compuestos por sustancias que absorben la radiación ultravioleta al captar la energía de los rayos solares, y la transforman en energía térmica no perjudicial para la piel. Estas sustancias solo se “activan” en contacto con la radiación solar; es decir, si no están expuestas al sol se mantienen inertes. Esto es lo que ocurre cuando se usan por la noche o en lugares protegidos de la radiación solar.

La crema base de Cremology utiliza este tipo de filtro solar. Por ello, se puede aplicar tanto de día como de noche ya que, como hemos dicho, mientras no estemos expuestos al sol el filtro solar no actuará.

Otra característica destacable de los filtros químicos es que, en general, no son comedogénicos, lo que significa que son aptos para pieles grasas ya que no obstruyen los poros y en consecuencia permiten una correcta “respiración” de la piel.

-Biológicos: su función principal es evitar la aparición de radicales libres; es decir, actuar como antioxidantes, protegiendo nuestro sistema inmunológico de los efectos negativos de la exposición solar prolongada. Algunas de las sustancias más utilizadas en este tipo de filtros son la vitamina C, el zinc y el magnesio.

Otro aspecto de interés y diferenciador son los excipientes que contengan los protectores solares, ya que son estos los que determinan la mayor o menor capacidad para permanecer “adheridos” a la piel cuando sudamos o nos bañamos. Atendiendo a este criterio, se pueden clasificar en:

-Resistentes al agua: la eficacia del protector solar se mantiene durante los primeros 40 minutos de permanencia en el agua o de elevada sudoración.

-Muy resistentes al agua: la  eficacia del protector solar no se pierde durante los primeros 80 minutos en medio acuático.

Por último, los filtros solares también se pueden diferenciar atendiendo al tipo de exposición. Así, encontramos fotoprotectores indicados para una exposición moderada y de corta duración, como pasear o realizar actividades al aire libre; para una exposición notable, como ir a la playa, a la montaña o realizar actividades al aire libre de larga duración; y para una exposición solar extrema, como la que se da en los trópicos, los glaciares y en alta montaña.

Cómo cuidar la piel mixta en invierno

Como sabéis, la piel mixta es una combinación de piel grasa y piel seca: las mejillas y la zona del contorno de los ojos son más secas, mientras que la zona T (frente, nariz y barbilla) contiene un exceso de grasa, por lo que es habitual que aparezcan granitos y brillos en esta zona.

Al igual que la piel grasa, este tipo de piel es la que menos sufre en invierno, ya que el exceso de secreción de las glándulas sebáceas hace que el manto hidrolipídico, responsable de mantener el correcto grado de hidratación, sea más eficaz evitando la pérdida de agua y con ello uno de los problemas principales a los que nos enfrentamos en esta época del año; sin embargo, aunque es cierto que este tipo de piel tiene una protección extra para evitar la deshidratación, esto no significa que sea inmune a los efectos del frío en la piel.

cuidar-piel-mixta-en-inviernoEn invierno, la grasa que tiende a acumularse en la zona T disminuye y el resto del cutis se seca más. Debemos por tanto utilizar productos cosméticos de textura fluida y ligera para que hidraten las zonas más secas sin engrasar el resto; además, es fundamental que no contengan aceites para no aumentar la secreción grasa. Lo más recomendable es aplicarse una crema hidratante menos untuosa en la zona T y una más nutritiva en las mejillas. Es evidente que esto resulta trabajoso y requiere un tiempo extra del que a veces no disponemos; por ello, una alternativa más sencilla consiste en utilizar productos indicados para este tipo de cutis, que hidratarán tu piel y al mismo tiempo compensarán la producción excesiva de sebo. Si te decantas por esta última opción, lo ideal es que extiendas sobre las mejillas una pequeña cantidad de producto y utilices lo poco que quede entre los dedos para aplicártelo sobre la zona T. Por último, recuerda utilizar a diario un protector solar, en gel o loción, adecuado a tu tipo de piel.

La piel grasa en invierno: cuidados especiales

La piel grasa tiene como características diferenciadoras más destacables su mayor espesor, la permanente dilatación de los poros y, sobre todo, el exceso de secreción sebácea.

Si consideramos su aspecto, resulta untuosa, húmeda y brillante, y es habitual apreciar puntos negros o espinillas debido a la tendencia a la formación de impurezas asociada a este tipo de piel.

Existe el falso mito de que la piel grasa no necesita hidratarse al presentar un exceso de sebo. Sin embargo, esto no es cierto; de hecho, la deshidratación puede producir un aumento de la secreción de grasa para suplir la falta de agua, provocando, así, un  efecto rebote.

Con el frío, es normal que la piel se vuelva más pálida, ya que los capilares se contraen, disminuyendo por ello la irrigación en la piel (vasoconstricción) y provocando que llegue a las células una cantidad menor de oxígeno y nutrientes, lo que da lugar a un notable aumento de la mortandad celular. El resultado es la acumulación de células muertas en la piel, que impiden que la secreción sebácea llegue a la superficie de la epidermis para lubricarla y nutrirla; por ello, la piel está más seca y tirante.

cuidar-piel-grasa-en-inviernoPara evitarlo y mantener tu piel en perfectas condiciones, te proponemos una sencilla rutina de belleza especialmente indicada para el invierno:

1. Es fundamental limpiar la piel dos veces al día: por la mañana, para eliminar el exceso de grasa, y por la noche, para retirar el maquillaje y la suciedad.

Para que la limpieza sea aún más eficaz es recomendable que utilices una toalla facial humedecida en agua tibia, ya que te ayudará a arrastrar las impurezas.

2. A continuación, aplícate un tónico sin alcohol para evitar que la piel se reseque.

3. Exfolia tu piel una o dos veces a la semana para regenerar las células y eliminar aquellas que estén muertas; así, conseguirás una piel más limpia y luminosa y en condiciones óptimas para absorber los productos que te apliques a continuación.

4. Hidrata tu piel dos veces al día, al levantarte y antes de acostarte. Lo más aconsejable es que utilices una crema hidratante ligera y fresca, preferiblemente en gel.

5. Bebe al menos un litro y medio de agua al día. De este modo ayudarás a tu cuerpo a eliminar toxinas y mantendrás un nivel de hidratación adecuado.

6. Por último, sea cual sea tu tipo de piel, no olvides utilizar a diario un protector solar.

Consejos para mantener tu piel perfecta en Navidad

Estamos en época de celebraciones y son habituales las comidas o cenas con compañeros de trabajo, amigos y familiares. Entre tantas fiestas y quizás excesos resulta difícil mantener un buen aspecto y, sin embargo, todos tenemos un interés especial en ello.

Para que puedas lograrlo, hoy queremos recomendarte los cuidados faciales o tratamientos profesionales más adecuados a tu piel en función de tu edad, para que esta Navidad tengas un aspecto inmejorable y puedas mostrar en cada ocasión tu mejor imagen.

piel-perfecta-en-navidadA los 20 años

Para tener una piel perfecta basta con que seas constante con la rutina de belleza básica que, como sabes, consiste en limpieza, hidratación y protección solar.

Aún así, si quieres ir más allá y mejorar el aspecto general de tu piel, puedes hacerte un peeling superficial. Se trata de un tratamiento estético que promueve la regeneración cutánea, al eliminar las células muertas que se encuentran en las capas más superficiales. El resultado es una piel más sana, más limpia, y en perfectas condiciones para absorber los cosméticos que nos apliquemos a continuación.

 A los 30 años

A partir de los 30 años es aconsejable utilizar cosméticos específicos para prevenir el envejecimiento cutáneo y combatir las líneas de expresión: crema facial, contorno de ojos y serum.

Las mascarillas faciales te ayudarán a conseguir una piel más luminosa y bonita. Elige la más adecuada a las necesidades de tu piel (vitamínica, antiaging, etc) y aplícatela sobre el rostro una o dos veces por semana.

A los 40 años

A esta edad las manchas y arrugas se acentúan. Mejorar el aspecto de la piel y unificar su tono requiere por ello más esfuerzo y constancia.

Para mejorar su aspecto de cara a las Navidades te recomendamos que utilices un serum iluminador y cremas faciales para combatir las arrugas profundas. ¡Y no olvides el protector solar!

A los 50 años

Los cambios hormonales aceleran el envejecimiento cutáneo, las arrugas se intensifican y la piel pierde elasticidad. Los tratamientos de radiofrecuencia y mesoterapia te ayudarán a mejorar el aspecto de tu rostro.

El primero está indicado para tratar la flacidez y el envejecimiento de la piel. El efecto inmediato es la retracción del colágeno, lo que permite que todo el tejido adquiera firmeza; a más largo plazo se consigue la reestructuración del colágeno profundo, lo que incluye la formación de nuevas fibras que sustituyan a las envejecidas y hagan más elásticos los tejidos, mejorando así el estado de la piel y mitigando las huellas del paso del tiempo.

El objetivo de la mesoterapia es aumentar la cantidad y profundidad de penetración de sustancias en la piel.  De este modo, los principios activos pueden llegar al interior de las células y actuar con la máxima eficacia.

A partir de los 60 años

A esta edad la piel se vuelve más seca y todos los signos de envejecimiento que hemos comentado (arrugas, flacidez, …) empeoran. Llegado este momento, lo más adecuado es tomar complementos nutricionales que contengan Omega3, vitaminas A, E y C, Zinc, selenio, betacarotenos, …

En cuanto a los tratamientos profesionales que puedes realizar en esta Navidad, la mesoterapia y la radiofrecuencia facial son especialmente adecuadas.