Cosmética Personalizada

Cosmética Personalizada -

Cómo cuidar la piel mixta en invierno

Como sabéis, la piel mixta es una combinación de piel grasa y piel seca: las mejillas y la zona del contorno de los ojos son más secas, mientras que la zona T (frente, nariz y barbilla) contiene un exceso de grasa, por lo que es habitual que aparezcan granitos y brillos en esta zona.

Al igual que la piel grasa, este tipo de piel es la que menos sufre en invierno, ya que el exceso de secreción de las glándulas sebáceas hace que el manto hidrolipídico, responsable de mantener el correcto grado de hidratación, sea más eficaz evitando la pérdida de agua y con ello uno de los problemas principales a los que nos enfrentamos en esta época del año; sin embargo, aunque es cierto que este tipo de piel tiene una protección extra para evitar la deshidratación, esto no significa que sea inmune a los efectos del frío en la piel.

cuidar-piel-mixta-en-inviernoEn invierno, la grasa que tiende a acumularse en la zona T disminuye y el resto del cutis se seca más. Debemos por tanto utilizar productos cosméticos de textura fluida y ligera para que hidraten las zonas más secas sin engrasar el resto; además, es fundamental que no contengan aceites para no aumentar la secreción grasa. Lo más recomendable es aplicarse una crema hidratante menos untuosa en la zona T y una más nutritiva en las mejillas. Es evidente que esto resulta trabajoso y requiere un tiempo extra del que a veces no disponemos; por ello, una alternativa más sencilla consiste en utilizar productos indicados para este tipo de cutis, que hidratarán tu piel y al mismo tiempo compensarán la producción excesiva de sebo. Si te decantas por esta última opción, lo ideal es que extiendas sobre las mejillas una pequeña cantidad de producto y utilices lo poco que quede entre los dedos para aplicártelo sobre la zona T. Por último, recuerda utilizar a diario un protector solar, en gel o loción, adecuado a tu tipo de piel.

La piel grasa en invierno: cuidados especiales

La piel grasa tiene como características diferenciadoras más destacables su mayor espesor, la permanente dilatación de los poros y, sobre todo, el exceso de secreción sebácea.

Si consideramos su aspecto, resulta untuosa, húmeda y brillante, y es habitual apreciar puntos negros o espinillas debido a la tendencia a la formación de impurezas asociada a este tipo de piel.

Existe el falso mito de que la piel grasa no necesita hidratarse al presentar un exceso de sebo. Sin embargo, esto no es cierto; de hecho, la deshidratación puede producir un aumento de la secreción de grasa para suplir la falta de agua, provocando, así, un  efecto rebote.

Con el frío, es normal que la piel se vuelva más pálida, ya que los capilares se contraen, disminuyendo por ello la irrigación en la piel (vasoconstricción) y provocando que llegue a las células una cantidad menor de oxígeno y nutrientes, lo que da lugar a un notable aumento de la mortandad celular. El resultado es la acumulación de células muertas en la piel, que impiden que la secreción sebácea llegue a la superficie de la epidermis para lubricarla y nutrirla; por ello, la piel está más seca y tirante.

cuidar-piel-grasa-en-inviernoPara evitarlo y mantener tu piel en perfectas condiciones, te proponemos una sencilla rutina de belleza especialmente indicada para el invierno:

1. Es fundamental limpiar la piel dos veces al día: por la mañana, para eliminar el exceso de grasa, y por la noche, para retirar el maquillaje y la suciedad.

Para que la limpieza sea aún más eficaz es recomendable que utilices una toalla facial humedecida en agua tibia, ya que te ayudará a arrastrar las impurezas.

2. A continuación, aplícate un tónico sin alcohol para evitar que la piel se reseque.

3. Exfolia tu piel una o dos veces a la semana para regenerar las células y eliminar aquellas que estén muertas; así, conseguirás una piel más limpia y luminosa y en condiciones óptimas para absorber los productos que te apliques a continuación.

4. Hidrata tu piel dos veces al día, al levantarte y antes de acostarte. Lo más aconsejable es que utilices una crema hidratante ligera y fresca, preferiblemente en gel.

5. Bebe al menos un litro y medio de agua al día. De este modo ayudarás a tu cuerpo a eliminar toxinas y mantendrás un nivel de hidratación adecuado.

6. Por último, sea cual sea tu tipo de piel, no olvides utilizar a diario un protector solar.

Descamación de la piel: prevención y tratamiento

La descamación de la piel, también llamada exfoliación, es un proceso natural de renovación de la epidermis que, como sabéis, consiste en eliminar las células muertas acumuladas, consiguiendo así estimular la regeneración celular. Normalmente se produce en la cara, los brazos, las manos y los dedos, y puede afectar tanto a las pieles secas como a las grasas.

Aún cuando, como hemos dicho, la exfoliación se produce de forma natural, hay determinados factores externos que pueden forzar este proceso al provocar una deshidratación cutánea excesiva (menos de 10% de agua en el estrato córneo), en cuyo caso, la descamación suele ir acompañada de una desagradable sensación de picor. Entre estos factores podemos destacar el frío invernal, las quemaduras solares, la calefacción o el aire acondicionado excesivo; incluso, la descamación puede ser resultado de algún trastorno dermatológico o el síntoma de cierta enfermedad, como la diabetes o un déficit vitamínico; tampoco podemos descartar que se trate simplemente del efecto secundario de cierto medicamento.

descamacion-de-la-pielPara prevenir este problema o tratarlo si es que lo sufres, te aconsejamos que tomes nota de las siguientes recomendaciones:

-Dúchate en lugar de bañarte y hazlo con agua templada.

-Utiliza un jabón o gel de ducha suave y que ayude a preservar el manto protector de la piel.

-Diariamente, aplícate crema hidratante o emoliente en todo el cuerpo. Con una crema hidratante conseguirás aumentar la cantidad de agua del estrato córneo y con una crema emoliente lograrás suavizarlo.

-Una vez a la semana, ponte una mascarilla facial hidratante. Te ayudará a evitar la pérdida de agua.

-Aumenta el consumo de alimentos que contengan Omega 3 y el de verduras ricas en betacarotenos;  bebe al menos 2 litros de agua al día.

-En la medida de lo posible, evita los cambios bruscos de temperatura.

-Utiliza ropa de algodón o fibras naturales.

-Por último, no olvides protegerte del sol. Lo más recomendable es usar un fotoprotector emoliente de amplio espectro.

Cómo tratar la piel seca cuando arrecia el frío

La piel seca está asociada naturalmente a un bajo nivel de hidratación, pero también es una característica específica de este tipo de piel la falta de lípidos en la epidermis. Esto último da lugar a un grave deterioro del manto  protector de la piel, cuya función, como pudimos ver en el artículo que dedicamos a este tema, es doble: por un lado, ayuda a mantener el grado de hidratación cutánea; y, por otro, es el responsable del aspecto aterciopelado característico de la piel. La conclusión, por tanto, es evidente: de la buena salud de este protector natural depende en gran medida la calidad de nuestra piel.

cuidar piel seca en inviernoEn invierno el problema se agrava notablemente ya que, al disminuir el nivel de agua de nuestra piel a causa de las bajas temperaturas, ésta reacciona liberando más agua para compensar dicha falta, provocando que se seque cada vez más. En algunos casos, puede producir una descamación de la piel.

Ahora que el frío, la lluvia y la nieve ya han comenzado, es el momento apropiado para recordar algunos consejos que nos ayudarán a combatir este problema y paliar sus negativos efectos:

 1. Crema humectante

Las cremas humectantes tienen como función principal reducir la pérdida natural de humedad; es ahora, por tanto, cuando su uso cotidiano se hace más necesario. Las que contienen ácido hialurónico son especialmente recomendables, ya que éste destaca por su enorme capacidad para retener el agua (retiene un porcentaje equivalente a miles de veces su peso) y, gracias a ello, reconstituye las fibras que sostienen los tejidos de la piel.

 2. Duchas: cortas, con agua tibia y jabones y esponjas suaves

El jabón arrastra parte de los aceites naturales de la piel y, si se elimina más de lo necesario, hace que ésta se reseque y resquebraje. Debes utilizar productos suaves o neutros y desechar aquellos que contienen desodorante, perfume o alcohol.

Utiliza una esponja suave para evitar la pérdida de los aceites naturales que protegen nuestra piel. Las esponjas abrasivas eliminan las células muertas, pero también desgastan más la capa exterior de la dermis, lo que puede provocar descamación y mayor sequedad.

 3. No olvides protegerte del sol

Los rayos del sol siempre están presentes y dañan la piel tanto en verano como en invierno; por ello, debes aplicar filtro solar a diario, sobre todo en el rostro, la  zona del contorno de los ojos y el dorso de las manos.

 4. Reduce el consumo de alcohol y bebidas muy calientes

Este tipo de bebidas provoca la dilatación de los vasos sanguíneos y, en consecuencia, incrementa la pérdida de agua.

 5. Toma líquidos y sigue una dieta equilibrada

En esta época del año conviene ingerir más líquidos y evitar las bebidas con cafeína, debido al efecto diurético de este componente.

En cuanto a la alimentación, procura consumir alimentos que contengan ácidos grasos, como Omega 3, ya que contribuyen a la renovación de la piel. Lo puedes encontrar en pescados y en algunas semillas.

6. Humidifica el ambiente

La calefacción elimina la humedad del ambiente y, por tanto, reseca la piel. Para contrarrestar este efecto, puedes utilizar un humidificador.

 7. A mayor edad, más cuidados

Con el paso de los años, la capacidad natural de la piel para retener agua disminuye paulatinamente, volviéndose cada vez más seca. Por tanto, a mayor edad, más necesario es seguir estos consejos para mantener tu piel en buen estado.

Hidratarse por dentro y por fuera: tan sencillo como importante

De la hidratación de la piel depende su flexibilidad y resistencia; por ello, se trata de uno de los aspectos que más hemos de cuidar si queremos mantenerla en perfecto estado de salud y belleza.

Sin embargo, no es sencillo conseguirlo, ya que diariamente estamos sometidos a agresiones externas que actúan negativamente sobre nuestro nivel de la hidratación de la pielhidratación cutánea:

-El sol, la calefacción o el aire acondicionado, contribuyen a la evaporación del agua y secan nuestra piel.

-Algunos detergentes alteran la superficie córnea y eliminan la protección natural de la epidermis.

-El paso del tiempo también es causante del deterioro de la capa córnea, disminuyendo así su capacidad para retener el agua.

Como resultado de la pérdida de hidratación ocasionada por estos agentes, la piel se descama, se atiranta y se agrieta.

Para mantenerla correctamente hidratada debemos cuidarla diariamente, y hacerlo tanto por fuera como por dentro, ya que ambas actuaciones son igualmente necesarias e importantes.

Veamos, en primer lugar, algunos consejos para mejorar la hidratación de nuestra piel por vía externa.

-La piel se hidrata mejor cuando está libre de impurezas; por ello, siempre debemos comenzar nuestra rutina de belleza con una limpieza suave.

-A continuación nos aplicaremos una crema hidratante adecuada a nuestro tipo de piel. Los mejores momentos para hacerlo son por la mañana y por la noche.

-Los baños termales y las saunas también nos ayudarán a mejorar el nivel de hidratación de nuestra piel.

La hidratación de la piel por vía interna pretende mantener su nivel óptimo en nuestro organismo. Veamos qué podemos hacer para conseguirlo.

-Conviene beber al menos ocho vasos de agua al día.

-Nuestra alimentación debe ser rica en sales minerales y vitaminas; por ello, es aconsejable consumir habitualmente frutas y verduras frescas.

-Los ácidos grasos Omega 6, que se encuentran en el aceite de oliva y los pescados azules, entre otros alimentos, también nos ayudarán a mantener nuestra piel hidratada.

Por último, hay que tener en cuenta que el consumo de alcohol y tabaco, una vida sedentaria y no dormir lo suficiente, contribuirán al deterioro de nuestro organismo y, por supuesto, al de nuestra piel.