Cosmética Personalizada

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Por qué se pela nuestra piel, cómo evitarlo y cómo tratarlo

Seguramente este verano tu piel se ha pelado alguna vez; incluso es posible que te esté pasando ahora mismo y no sepas exactamente por qué ocurre y cómo evitar que vuelva a suceder. A continuación, te lo explicamos.
La piel se pela por un razón muy simple y evidente: porque se ha quemado al quedar expuesta demasiado tiempo a la radiación solar, lo que además va acompañado Por-que-se-pela-nuestra-pielde sequedad y deshidratación. Cuando la piel está en condiciones óptimas, hay un equilibrio entre los lípidos y el agua; sin embargo, cuando está seca, este perfecto equilibrio se rompe haciéndola más vulnerable y sensible. Para recuperarlo, nuestro organismo acelera la eliminación de las células muertas acumuladas en la epidermis permitiendo así que nuevas células, ya en perfectas condiciones, puedan formar una nueva y saludable piel.
Un SPF inadecuado, la aplicación incorrecta del protector solar o exponer tu piel al sol sin protección en un día nublado, son algunas de las situaciones que pueden provocar que se queme. Para evitar que esto ocurra, debes utilizar diariamente un protector solar con un SPF alto, incluso en invierno o en un día nublado. Si vas a tomar el sol, recuerda que para estar protegida debes aplicarlo cada dos horas, y no olvides que también es fundamental hidratar tu piel todos los días.
Si ya está pelando, lo más aconsejable es que utilices una crema humectante o un after-sun que incluya en su composición activos como aloe vera, manteca de cacao o vitamina E.

El agua en el mar y en la piscina: beneficios y problemas para nuestra piel

Generalmente son bien conocidos los efectos, positivos y negativos, del sol en nuestra piel y cómo debemos actuar en esta época del año para evitar los posibles daños sin renunciar a su exposición. Sin embargo, apenas se presta atención a algo que también puede afectar notablemente a nuestra piel, como es el contacto prolongado con el agua de mar o de piscina. Como consecuencia, la mayoría de las personas ignora tanto sus posibles beneficios como los riesgos que supone y la forma de evitarlos o atenuarlos. Veamos a continuación estas tres importantes cuestiones.
agua-mar-piscina-y-pielEl agua de mar posee una gran cantidad de oligoelementos que proporcionan importantes beneficios a la piel, como sodio, zinc o yodo: al entrar en contacto con el agua salada, en la superficie cutánea tiene lugar un proceso llamado ósmosis, por el cual nuestro cuerpo “absorbe” estos elementos, produciéndose así la renovación de los mismos en nuestro organismo. Como resultado, la piel se vuelve más elástica y mejora su aspecto. Sin embargo, el agua de mar también puede tener efectos negativos en la piel, sobre todo en aquellas que son especialmente sensibles; para evitar su irritación y conservar la piel en perfecto estado, lo más recomendable es ducharse al volver de la playa, para eliminar los restos de sal, y aplicarse a continuación una crema hidratante o un after-sun en todo el cuerpo.
El agua de la piscina, sin embargo, no es tan beneficiosa para la piel. Dos son sus principales efectos negativos. Por un lado, el cloro que se utiliza para desinfectar el agua puede provocar daños en la piel; para evitarlos, lo más aconsejable es una ducha al salir de la piscina seguida de la aplicación de una crema hidratante, ya que el cloro puede resecarla mucho. Los hongos son el otro problema, muy importante y habitual. Para prevenir su aparición, debemos ducharnos al salir del agua, secarnos muy bien y no ir descalzos por el borde de la piscina.
Por último, no olvides que debes aplicarte un protector solar después de cada baño, incluso en los días nublados, ya que el agua refleja los rayos ultravioletas y multiplica así sus efectos.

After-sun: mucho más que un calmante

Los after-sun son productos cosméticos que se aplican después de tomar el sol. Están formados a partir de principios activos altamente hidratantes y refrescantes, como glicerina o aloe vera, y antiinflamatorios, como manzanilla o bisabolol. Su principal objetivo es hidratar, calmar y reparar la piel que ha podido resultar dañada debido a los negativos efectos de los rayos solares, aunque también tienen otras propiedades no menos importantes, entre las after-sun-propiedades 3que podemos destacar las siguientes:
-Reducen el enrojecimiento y la inflamación provocados por la radiación solar.
-Combaten el daño celular ocasionado por la exposición solar.
-Previenen el envejecimiento.
-Alivian la piel en caso de irritación o quemadura.
-Ayudan a mantener el bronceado.
-Refrescan la piel, proporcionándole una agradable sensación de bienestar.
-Gracias a su alto poder hidratante, evitan la descamación de la piel.

Para aplicarlos correctamente basta con seguir estas sencillas pautas:
-Después de tomar el sol es fundamental darnos una ducha para eliminar los restos de sal o cloro, y también de protector solar. Lo más recomendable es hacerlo con agua tibia, ya que de este modo evitamos que la piel se irrite y contribuimos a calmarla.
-A continuación y con la piel seca aplicaremos un after sun en todo el cuerpo, incluyendo el rostro.
-Es muy conveniente utilizar un after sun específico para el cabello, ya que el sol y el agua de mar o piscina también lo deterioran: el pelo mojado al entrar en contacto con el sol se abre y se rompe, lo que puede fomentar su caída.

¿Sabes cómo cuidar la piel antes y después de tomar el sol?

Seguro que has oído alguna vez que el sol es un arma de doble filo. Efectivamente: aunque es muy nocivo en exposiciones prolongadas, también es cierto que resulta imprescindible y beneficioso en forma moderada, tanto para el organismo en general como para la piel, mejorando su aspecto y ayudando a combatir ciertos problemas cutáneos.
Para evitar los problemas que puede ocasionar y sin dejar de aprovechar sus beneficiosos efectos, es preciso mantenerla adecuadamente protegida y para ello serán necesarios cuidados específicos, antes y después de tomar el sol. Veamos cuáles son los más aconsejables:

como-cuidar-piel-antes-despues-tomar-solAntes de la exposición solar:

-Limpia tu piel y no te apliques maquillaje, ya que cuando están sometidos a altas temperaturas los componentes de estos productos pueden dar lugar a reacciones químicas y provocar así graves irritaciones y quemaduras.

-No utilices productos que contengan alcohol, como determinados perfumes o desodorantes, ya que al entrar en contacto con el sol pueden dar lugar a manchas en la piel.
-Elige un protector solar adecuado para ti y aplícatelo media hora antes de tomar el sol. Recuerda que debes volver a hacerlo cada dos horas.

Después de tomar el sol:

-Lo más recomendable es darse una ducha con agua tibia. Esto nos ayudará a mantener la piel hidratada y por tanto a conservar el bronceado durante más tiempo.
-A continuación, aplícate un after sun en el rostro y también en el cuerpo.

Por último, recuerda que una exposición solar prolongada es muy nociva para la salud; por ello, lo más conveniente es tomar el sol gradualmente y nunca entre las 12 y las 16 horas.

Es el momento de preparar tu piel para el verano

En poco más de un mes entraremos oficialmente en el verano, una época en la que es habitual lucir más nuestra piel, tomando el sol en la playa o piscina para conseguir el bronceado deseado.

Aunque el sol tiene efectos muy beneficiosos para la piel, de los que ya hablamos en este artículo, también conlleva riesgos si no la preparamos y cuidamos adecuadamente para poder combatir los efectos negativos del sol, el agua de mar y el cloro de las piscinas, que pueden debilitar y envejecer nuestra piel.

Para preparar tu piel para el verano, en tu rutina de belleza de estas semanas debes prestar especial atención a los siguientes aspectos:

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Limpieza y exfoliación

Son dos pautas de belleza indispensables para que la piel esté preparada para el bronceado. Recuerda que con la exfoliación eliminamos las células muertas de la piel y los restos de suciedad, dejándola limpia y sana, lo que nos ayudará a conseguir un tono más uniforme.

Hidratación, desde el interior y el exterior

De la importancia de hidratar nuestra piel por dentro y por fuera ya hemos hablado en este blog (podéis leer el post aquí). A modo de recordatorio, conviene señalar que una correcta hidratación de la piel es esencial para conservar su flexibilidad y resistencia; por ello, se trata de uno de los aspectos que más hemos de cuidar si queremos mantenerla en perfecto estado de salud y belleza.

En esta época del año, en la que nuestra piel va a estar más expuesta que nunca, debemos poner aún más énfasis en ello. Para conseguir un nivel de hidratación óptimo tienes que hidratar la piel por dentro, para lo cual conviene ingerir alimentos ricos en agua y beber al menos 1 litro y medio de líquidos al día; y también por fuera, utilizando productos específicos como cremas y mascarillas hidratantes.

Cómo conseguir un buen bronceado

Se acerca el verano y con él el sol, tan beneficioso como potencialmente dañino para nuestra piel; sin embargo, es relativamente fácil conseguir un buen bronceado sin que ello vaya necesariamente acompañado de sequedad, descamación, envejecimiento cutáneo o quemaduras más o menos graves.

Para conseguirlo basta con ser disciplinado y seguir algunos consejos.

Mantén tu piel limpia

Antes de tomar el sol por primera vez es fundamental tener la piel limpia; para ello, debemos empezar por realizar una correcta exfoliación. Así retiramos las células muertas que se acumulan en la epidermis y aceleramos la regeneración celular, consiguiendo de esta forma una piel más limpia y luminosa, ideal para absorber de modo óptimo los productos que nos apliquemos a continuación. Además, la piel limpia facilita que se active la melanina, que es un protector solar natural, y así disminuya el riesgo de quemaduras en la piel.

Hidrátala a diario 

Durante los meses de verano nuestra piel está constantemente expuesta al sol. Por ello, es fundamental hidratarla a diario, utilizando productos cosméticos que aumenten la  humedad, flexibilidad y resistencia,  y eviten así los signos de envejecimiento cutáneo.

Aumenta el consumo de vitaminas

En esta época es especialmente aconsejable consumir alimentos ricos en betacaroteno, precursor de la vitamina cómo preparar la piel para el veranoA, que facilita la producción de melanina, es decir, prepara la piel para un buen bronceado. Además, este nutriente es uno de los antioxidantes más eficaces y tiene una acción fotoprotectora. Podemos encontrarlo en zanahorias, tomates, melocotón, cerezas, melón,…

Para evitar la deshidratación y descamación de la piel, es recomendable ingerir alimentos ricos en vitaminas E y B , como pescados, legumbres y mariscos que, además, nos proporcionarán un bronceado más duradero.

Como sabemos, los rayos ultravioleta incrementan la formación de radicales libres, acelerando el envejecimiento cutáneo. Por tanto, para contrarestar estos efectos es esencial consumir alimentos ricos en antioxidantes, como el selenio, la vitamina C o el ya comentado betacaroteno.

La vitamina C mejora la producción de colágeno, proteína responsable de mantener la piel firme y sin arrugas y, además, protege las células de los efectos de los radicales libres. Esta vitamina abunda en fresas, moras, tomates y naranjas, sin olvidar el pimiento, cuyo contenido en vitamina C es casi el triple del que tiene la naranja.

El selenio es un mineral presente en carnes, pescados, cereales y huevos, entre otros, debido a su acción antioxidante se le relaciona con un menor riesgo de aparición de ciertos tumores, como el de piel o melanoma.

Toma el sol con moderación y protección

Tanto si ya estás bronceado como si no lo estás, utiliza siempre un protector solar. Debes aplicártelo media hora antes de la exposición al sol y renovarlo cada dos horas.

Toma el sol de forma moderada y gradual: empieza con sesiones breves que puedes ir incrementando después de los primeros días y evita las horas de mayor intensidad solar.