Cosmética Personalizada

Cosmética Personalizada -

En primavera, cada tipo de piel tiene sus necesidades

Como sabéis, la piel es diferente según la estación del año en la que estemos, ya que el tiempo le afecta notablemente. Por ello, es fundamental que los cuidados faciales se adapten a la época en la que nos encontremos. Antes de contaros cuáles son los más recomendables para cada tipo de piel, debemos insistir una vez más en la importancia de proteger la piel del sol, especialmente en primavera, ya que aún no está preparada para la exposición solar debido a que los melanocitos todavía no han podido producir la suficiente melanina; así que ¡no olvides aplicarte un protector solar antes de salir de casa!

piel-en-primaveraPiel grasa

Este tipo de piel es sin duda la que más sufre en primavera a causa de las altas temperaturas, que favorecen la producción de grasa. En consecuencia, los poros se dilatan, aparecen los antiestéticos brillos y las personas que padecen acné ven cómo su problema empeora.

Para evitarlo, sigue estos sencillos consejos:

-Lo más importante es mantener la piel limpia; para ello, conviene limpiar el rostro todos los días, por la mañana y por la noche, con un producto suave.

-A continuación, aplícate una crema hidratante libre de aceites y de textura fluida o en gel.

-Las mascarillas purificantes son otro producto indispensable para este tipo de piel. En cuanto a la frecuencia de uso, como mínimo debes aplicártela una vez a la semana. También son muy recomendables las mascarillas faciales hechas a base de arcilla, ya que ayudan a absorber el exceso de grasa y a eliminar las impurezas acumuladas.

Piel seca

El invierno ha sido una época especialmente difícil para la piel seca ya que el frío, la calefacción y el viento tienen efectos muy negativos sobre ella y la dejan desprotegida y especialmente frágil. La primavera, por tanto, supone un alivio para este tipo de piel.

Los cuidados faciales más aconsejables son:

-Para recuperar el buen aspecto de la piel y  devolverle su resistencia  es conveniente exfoliarla. Así, eliminarás las células muertas acumuladas y contribuirás a la regeneración celular. Como sabes, la exfoliación puede ser mecánica, en el caso de utilizar productos cosméticos para provocar una suave erosión; química, que es aquella en la que se emplean ácido frutales, como el glicólico; o enzimática, cuando se realiza con cremas que contienen enzimas, como la papaína.

-Después de la exfoliación, aplícate una crema hidratante.

-Una vez a la semana conviene que utilices una mascarilla vitamínica o hidratante.

Piel mixta

La piel mixta, como sabéis, es una combinación de piel grasa y piel seca. Por tanto, los cuidados faciales idóneos para esta época y este tipo de piel están enfocados a hidratar las zonas más secas y a controlar el exceso de grasa en aquellas que presentan un exceso de la misma:

-Limpia en profundidad la zona T, la más propensa a la secreción excesiva de sebo.

-Exfolia la piel con un producto suave.

-Coge una pequeña cantidad de crema hidratante y aplícala primero en la zona de las mejillas, que es la más seca y, a continuación, extiende lo que te quede entre los dedos sobre el resto del rostro.

-Una vez a la semana es aconsejable que utilices una mascarilla hidratante o purificante.

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Aceites naturales y sus propiedades cosméticas

En este blog hemos publicado varios artículos sobre los principios activos más utilizados para la elaboración de cosméticos, dedicando una atención especial a los ingredientes naturales, cuyos numerosos beneficios justifican sobradamente su importante presencia en la industria cosmética: plantas, frutas, especias, … En el artículo de hoy vamos a centrarnos en ciertos aceites naturales y sus interesantes propiedades cosméticas.

aceites naturales propiedades cosméticasAceite de germen de trigo

Es muy rico en minerales, vitaminas, oligoelementos y aminoácidos esenciales. Se trata de un excelente antiarrugas y, además, mejora la elasticidad y nutrición de la piel, por lo que resulta muy apropiado para tratar la piel madura y apagada.

Aceite de rosa mosqueta

Promueve la hidratación y regeneración de la piel y ayuda en los procesos de cicatrización. Debido a su acción antioxidante, también contribuye a disminuir las arrugas; asimismo, aumenta la oxigenación de la piel y le aporta luminosidad. Otro de sus beneficios consiste en su capacidad para promover la regeneración de los tejidos dañados.

El aceite de rosa mosqueta aumenta la producción natural de colágeno, la proteína responsable de mantener la piel tersa y firme, y de elastina, encargada de dotar de la necesaria elasticidad a los tejidos.

Aceite de aguacate

Además de ser muy nutritivo e hidratante, protege la piel de las agresiones externas y aumenta su flexibilidad. También destaca por su alto contenido en vitaminas, entre las que se encuentran las del grupo A, que ayudan al mantenimiento y formación de la piel, y las del E, esenciales para prevenir el envejecimiento prematuro, al aumentar la resistencia de las células frente a la acción de los radicales libres.

Está indicado para el tratamiento de la piel seca, envejecida y castigada.

Aceite de árbol de té

Es muy apreciado por su poder antioxidante, ya que previene la formación de radicales libres y repara los daños de la piel; pero también tiene otras propiedades especialmente interesantes: es bactericida, antiséptico, cicatrizante, antiinflamatorio, regenerante y oxigenante.

Aplicado sobre los párpados, mediante compresas, alivia los ojos cansados y ayuda a reducir las bolsas y pequeñas arrugas que se forman en esta zona del rostro.

Cómo cuidar la piel seca

La piel seca se caracteriza por su menor espesor y su mala hidratación, que es debida a la disminución de su capacidad para retener el agua y la causante de  la típica tirantez. Este tipo de piel se irrita con facilidad y tiene tendencia a la aparición de grietas; además, es muy delicada y especialmente sensible a los agentes externos, como la contaminación, y los cambios de temperatura.

La sequedad de la piel puede deberse a factores internos, como la predisposición genética o el envejecimiento cutáneo, o a factores externos, como el clima, la exposición solar o una alimentación inadecuada. En invierno, este tipo de piel sufre aún más por los frecuentes cambios de temperatura y humedad a los que estamos expuestos al pasar de un espacio abierto a otro cerrado.

Tratarla adecuadamente y evitar productos que puedan irritarla es, por tanto, fundamental para minimizar estos problemas. piel secaA continuación, os proponemos cómo hacerlo:

-Limpia tu piel con un producto suave y agua tibia.

-Evita desmaquillarte con jabón, ya que puede secar aún más la piel. En su lugar, utiliza  leche desmaquillante nutritiva.

-Extiende la crema hidratante con la piel aún húmeda, mediante golpecitos y con movimientos ascendentes, ya que esto ayuda a mantener la humedad en el nivel adecuado.

-Evita la exposición solar excesiva y utiliza siempre cremas con protección solar.

-Exfolia tu piel con un producto muy suave una vez a la semana o, si tienes la piel especialmente sensible, cada quince días. De este modo, eliminarás las células muertas que se acumulan en la epidermis y acelerarás la regeneración celular, consiguiendo una piel más luminosa y especialmente limpia, ideal para absorber de modo óptimo los productos que utilices a continuación.

-Aplícate una mascarilla facial una vez a la semana.

-Bebe suficiente agua para mantener tu cuerpo hidratado y evita el consumo de alcohol y cafeína, pues son diuréticos y, por tanto, pueden deshidratar la piel.

-Procura ingerir verduras frescas de color naranja o amarillo, ya que son ricas en vitamina C y betacaroteno. También es recomendable consumir alimentos que contengan otras vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6).

-Aumenta el nivel de humedad de tu casa, con un humidificador o colocando un recipiente con agua debajo del radiador.