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Limpieza o higiene facial: por qué hacerla y cuándo

El consumo de alcohol o tabaco, una alimentación inadecuada, la polución ambiental y las propias secreciones de la piel están en el origen de las impurezas que aparecen en nuestro cutis y que dificultan e incluso llegan a impedir que la piel respire adecuadamente.

Eliminar estas impurezas y hacer así posible una buena transpiración cutánea es imprescindible como paso previo a cualquier tratamiento facial específico.

La limpieza o higiene facial es una técnica profesional que elimina todas las impurezas acumuladas en la zona, tanto las de origen ambiental como las específicas de la piel (puntos negros, etc). Así la piel puede oxigenarse perfectamente y quedar limpia y radiante; además, estará en perfectas condiciones para recibir y aprovechar los tratamientos que se realicen a continuación.

El limpieza-higiene-facialprotocolo del tratamiento y los productos utilizados pueden variar dependiendo del centro, pero la norma general es que la higiene facial combine en una misma sesión varios tratamientos: exfoliación, peeling, mascarillas, y productos para tonificar e hidratar la piel en profundidad.

En lo que se refiere a la frecuencia con que es aconsejable realizar la limpieza cutánea, la respuesta depende del tipo de piel. Así:

-Si se trata de un cutis con tendencia a padecer acné, convendrá realizar una higiene facial una vez a la semana o cada quince días.

-Si tu piel es mixta, una vez al mes o cada 20 días será suficiente.

-En las pieles especialmente sensibles, la frecuencia depende directamente del grado de sensibilidad, siendo aconsejable en todo caso que se realice al menos una vez al mes.

Alimentos que más convienen a tu tipo de piel

En este blog hemos publicado numerosos artículos acerca de la incidencia que tienen los alimentos que ingerimos en la salud y belleza de nuestra piel.

Para favorecer la función protectora frente a las agresiones externas a las que nuestra piel está expuesta casi permanentemente, necesitamos ingerir a diario vitaminas y minerales con propiedades antioxidantes; y para potenciar la transpiración y eliminación de toxinas a través de la piel, necesitamos hidratarla diariamente, tanto por dentro como por fuera.

Las claves de una dieta saludable para nuestra piel y, por supuesto, también para nuestro organismo en general, están en la utilización de productos frescos y de temporada y en la abundancia y diversidad de aquellos de origen vegetal: frutas, cereales, legumbres y verduras.

Una alimentación ajustada a estos patrones asegurará un aporte adecuado de nutrientes a nuestra piel y con ello será posible mantenerla sana y bonita. No obstante, dependiendo del tipo de piel las necesidades pueden variar y quizás conviene aumentar la proporción de determinados nutrientes. Veamos qué es lo aconsejable en cada caso:

Piel mixta

La piel mixta, como sabéis, es una combinación de piel grasa y seca y, por tanto, alimentos-tipo-de-piel-mixtasuele presentar los mismos problemas asociados a cada una de ellas.

Si este es tu tipo de piel, es aconsejable que en tu alimentación incluyas frutos secos y semillas, cuyas propiedades antioxidantes y alto contenido en ácidos grasos omega 3 y 6 contribuirán a mejorar su salud.

También son muy recomendables los vegetales ricos en betacarotenos, como las frutas y hortalizas de color naranja, zanahoria, calabaza, melón, … que contribuyen al buen estado de las capas inferiores de la piel y así mejoran su firmeza y tersura.

Piel seca

La piel seca alimentos-tipo-de-piel-secase caracteriza por su bajo nivel de hidratación. Por ello, es esencial ingerir al menos dos litros de agua al día, incluyendo por supuesto en esta cantidad la contenida en infusiones, sopas o caldos.

Las frutas y hortalizas frescas también te ayudarán a mantener el nivel de hidratación adecuado y, gracias a su alto contenido en vitaminas y antioxidantes, mejorarán la salud y luminosidad de tu piel.

Piel grasa

Uno de sus problemas fundamentales, y probablemente el que más preocupa a las personas que la tienen, es el exceso de secreción sebácea, que da a la piel un aspecto no deseado, excesivamente brillante, húmedo y untuoso.

Una alimentos-tipo-de-piel-grasaalimentación adecuada es fundamental para mantener este problema a raya. En tu dieta no pueden faltar los alimentos ricos en fibra ni los diuréticos. Estos últimos favorecen la eliminación de toxinas y ayudan así a limpiar el organismo. Son especialmente recomendables las verduras de hoja, los espárragos, las alcachofas, los cítricos, los cereales, las legumbres y los frutos rojos.

Por último, es especialmente importante evitar el consumo de grasas saturadas, ya que estas agravarían notablemente el problema.