Cosmética Personalizada

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Autobronceadores: ventajas, inconvenientes, consejos de uso

Los autobronceadores son productos cosméticos que broncean la piel sin dañarla, al hacerlo de forma controlada y progresiva.

Aunque hoy en día su uso está generalizado, originalmente estaban destinados exclusivamente a las personas que apenas podían exponerse al sol a causa de la elevada sensibilidad de su piel.

Considerando la forma en que actúan, podemos distinguir dos tipos de autobronceadores:

-Los que activan la melanina de nuestra piel y con ello dan lugar a un bronceado con un color natural, similar al que conseguiríamos tomando el sol.

-Aquellos cuyo contacto con la piel da lugar a su oxidación, es decir, a la reacción con el oxígeno contenido en el aire de los aminoácidos presentes en las capas más externas de la epidermis. El bronceado así conseguido tiene un tono marrón tostado.

En ambos casos la persona puede elegir entre dos versiones: con color o sin él. Lo más recomendable es optar por los que incorporan color, ya que así sabremos en qué zonas hemos extendido el producto y será más fácil aplicarlo correctamente.

autobronceador-consejosAhora que ya sabemos cómo actúan, veamos los aspectos positivos y negativos de este tipo de productos.

Entre los positivos podemos destacar los siguientes:

-Es la forma más saludable de conseguir un bonito tono de piel, sin correr el riesgo de acelerar su deterioro o dañarla.

-Los autobronceadores se pueden utilizar durante todo el año, siempre que se contrarreste la sequedad que su uso continuo puede provocar, para lo cual será necesario realizar una hidratación más intensa y frecuente de la misma.

-Existen autobronceadores que llevan incorporado un protector solar, lo que resulta muy práctico en verano ya que así no será necesario aplicárselo encima.

Y, entre los negativos:

-Los autobronceadores hacen más visibles las manchas de la piel.

-Si  no dejamos secar el producto el tiempo suficiente, puede manchar nuestra ropa.

-Si la piel no está limpia y uniforme, el bronceado puede quedar irregular o con manchas; por ello, es fundamental exfoliar la piel antes de la aplicación y extender el producto de forma cuidadosa por todas las partes que deseamos broncear.

Es el momento de preparar tu piel para el verano

En poco más de un mes entraremos oficialmente en el verano, una época en la que es habitual lucir más nuestra piel, tomando el sol en la playa o piscina para conseguir el bronceado deseado.

Aunque el sol tiene efectos muy beneficiosos para la piel, de los que ya hablamos en este artículo, también conlleva riesgos si no la preparamos y cuidamos adecuadamente para poder combatir los efectos negativos del sol, el agua de mar y el cloro de las piscinas, que pueden debilitar y envejecer nuestra piel.

Para preparar tu piel para el verano, en tu rutina de belleza de estas semanas debes prestar especial atención a los siguientes aspectos:

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Limpieza y exfoliación

Son dos pautas de belleza indispensables para que la piel esté preparada para el bronceado. Recuerda que con la exfoliación eliminamos las células muertas de la piel y los restos de suciedad, dejándola limpia y sana, lo que nos ayudará a conseguir un tono más uniforme.

Hidratación, desde el interior y el exterior

De la importancia de hidratar nuestra piel por dentro y por fuera ya hemos hablado en este blog (podéis leer el post aquí). A modo de recordatorio, conviene señalar que una correcta hidratación de la piel es esencial para conservar su flexibilidad y resistencia; por ello, se trata de uno de los aspectos que más hemos de cuidar si queremos mantenerla en perfecto estado de salud y belleza.

En esta época del año, en la que nuestra piel va a estar más expuesta que nunca, debemos poner aún más énfasis en ello. Para conseguir un nivel de hidratación óptimo tienes que hidratar la piel por dentro, para lo cual conviene ingerir alimentos ricos en agua y beber al menos 1 litro y medio de líquidos al día; y también por fuera, utilizando productos específicos como cremas y mascarillas hidratantes.

En primavera, cada tipo de piel tiene sus necesidades

Como sabéis, la piel es diferente según la estación del año en la que estemos, ya que el tiempo le afecta notablemente. Por ello, es fundamental que los cuidados faciales se adapten a la época en la que nos encontremos. Antes de contaros cuáles son los más recomendables para cada tipo de piel, debemos insistir una vez más en la importancia de proteger la piel del sol, especialmente en primavera, ya que aún no está preparada para la exposición solar debido a que los melanocitos todavía no han podido producir la suficiente melanina; así que ¡no olvides aplicarte un protector solar antes de salir de casa!

piel-en-primaveraPiel grasa

Este tipo de piel es sin duda la que más sufre en primavera a causa de las altas temperaturas, que favorecen la producción de grasa. En consecuencia, los poros se dilatan, aparecen los antiestéticos brillos y las personas que padecen acné ven cómo su problema empeora.

Para evitarlo, sigue estos sencillos consejos:

-Lo más importante es mantener la piel limpia; para ello, conviene limpiar el rostro todos los días, por la mañana y por la noche, con un producto suave.

-A continuación, aplícate una crema hidratante libre de aceites y de textura fluida o en gel.

-Las mascarillas purificantes son otro producto indispensable para este tipo de piel. En cuanto a la frecuencia de uso, como mínimo debes aplicártela una vez a la semana. También son muy recomendables las mascarillas faciales hechas a base de arcilla, ya que ayudan a absorber el exceso de grasa y a eliminar las impurezas acumuladas.

Piel seca

El invierno ha sido una época especialmente difícil para la piel seca ya que el frío, la calefacción y el viento tienen efectos muy negativos sobre ella y la dejan desprotegida y especialmente frágil. La primavera, por tanto, supone un alivio para este tipo de piel.

Los cuidados faciales más aconsejables son:

-Para recuperar el buen aspecto de la piel y  devolverle su resistencia  es conveniente exfoliarla. Así, eliminarás las células muertas acumuladas y contribuirás a la regeneración celular. Como sabes, la exfoliación puede ser mecánica, en el caso de utilizar productos cosméticos para provocar una suave erosión; química, que es aquella en la que se emplean ácido frutales, como el glicólico; o enzimática, cuando se realiza con cremas que contienen enzimas, como la papaína.

-Después de la exfoliación, aplícate una crema hidratante.

-Una vez a la semana conviene que utilices una mascarilla vitamínica o hidratante.

Piel mixta

La piel mixta, como sabéis, es una combinación de piel grasa y piel seca. Por tanto, los cuidados faciales idóneos para esta época y este tipo de piel están enfocados a hidratar las zonas más secas y a controlar el exceso de grasa en aquellas que presentan un exceso de la misma:

-Limpia en profundidad la zona T, la más propensa a la secreción excesiva de sebo.

-Exfolia la piel con un producto suave.

-Coge una pequeña cantidad de crema hidratante y aplícala primero en la zona de las mejillas, que es la más seca y, a continuación, extiende lo que te quede entre los dedos sobre el resto del rostro.

-Una vez a la semana es aconsejable que utilices una mascarilla hidratante o purificante.

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Mascarillas faciales: tipos y consejos para optimizar sus efectos

Al igual que los serums, las mascarillas faciales son productos cosméticos con una concentración de principios activos superior a las cremas. Su acción es por ello más concreta y específica.

Dependiendo del fin al que estén destinadas existen distintos tipos de mascarillas y en su composición se incluyen diferentes principios activos. Las mascarillas-faciales-tipos-consejosmás habituales son:

1. Hidratantes o nutritivas: como su nombre indica, su objetivo es hidratar y nutrir la piel, proporcionándole tersura y luminosidad. Suelen contener ácido hialurónico, coenzima Q10, colágeno, …

2. Vitamínicas: regeneran las células, activan la circulación y previenen la excesiva queratinización de la piel. El ingrediente más común de este tipo de mascarillas es la vitamina C.

3. De limpieza: habitualmente estas mascarillas, indicadas para limpiar la piel en profundidad, suelen diferenciarse en dos tipos: una para pieles secas, con componentes emolientes; y otra para pieles grasas, cuya composición incorpora principios activos con efecto astringente para eliminar el exceso de grasa tan característico de este tipo de piel. En general, contienen fangos, algas o minerales.

4. Antiedad: dirigidas a reparar la piel de los estragos del paso del tiempo, es decir, capaces de rejuvenecer la piel y minimizar las arrugas. El caviar y la perla son sus ingredientes más habituales.

Para optimizar sus efectos, conviene conocer y seguir algunas recomendaciones respecto a su aplicación:

-Las mascarillas faciales deben aplicarse siempre sobre la piel limpia y, dependiendo del formato, habrá que hacerlo de una u otra forma: si la mascarilla es cremosa, lo mejor es aplicarla con un pincel; si se trata de un velo, tan sólo habrá que colocarla cuidadosamente sobre el rostro.

-Mientras tengamos la mascarilla puesta, lo mejor es mantener una postura de reposo, sin gesticular ni hablar.

-En cuanto a la frecuencia de aplicación, lo más aconsejable es hacerlo una vez a la semana.

Cómo prevenir y tratar el envejecimiento del escote

El cuello y el escote son dos zonas del cuerpo especialmente delicadas, ya que su piel es incluso más fina y sensible que la del rostro y además, al tener que soportar gran parte del peso del pecho, son más propensas a la aparición de pequeñas estrías o arrugas verticales, que se acrecientan con la deshidratación y desnutrición de la piel.

Para prevenir el envejecimiento del escote y combatir las arrugas y estrías, te recomendamos que sigas estos sencillos consejos:

-Diariamente y por la mañana aplícate una crema hidratante. Recuerda que la forma correcta de hacerlo es mediante movimientos circulares y ascendentes; de este modo conseguirás que el cosmético penetre mejor en la piel y evitarás que esta pierda firmeza.

-Por la noche utiliza una crema específica para nutrir tu piel y protegerla de los efectos negativos de los agentes externos, como la polución o los cambios de temperatura.

-Es conveniente exfoliar el escote una vez a la semana. Lo más aconsejable es que te apliques el producto mediante un suave masaje en forma de círculos. Esto ayudará a revitalizar la piel y eliminar mejor las impurezas. Si tu piel es especialmente delicada, exfóliala una vez cada quince días y utiliza para ello productos suaves y sin partículas de arrastre.

-Aplícate siempre un protector solar para evitar los nocivos efectos del sol, como las manchas solares y el envejecimiento prematuro.

prevenir-el-envejecimiento-del-escoteAdemás de estos cuidados básicos que apenas requieren cierta dosis de constancia, también puedes hacer uso de tratamientos profesionales para combatir el envejecimiento y la flacidez del escote y mejorar su aspecto. Algunos de los tratamientos más recomendables son:

-Luz Pulsada Intensa (IPL): es muy eficaz para unificar el tono de la piel y estimular la creación de nuevo colágeno y elastina, con lo que se consigue una notable mejoría de la calidad de la piel y permite que esta mantenga un aspecto suave y terso de forma más duradera.

-Peeling químico: su objetivo es promover la regeneración cutánea mediante la eliminación de las células muertas que se encuentran en las capas más superficiales de la piel. Con ello se consiguen además otros efectos: estimula la producción de colágeno, mejorando así la elasticidad de la piel; disminuye las arrugas; y elimina o atenúa las manchas propias de la edad u originadas por la exposición solar excesiva.

-Mesoterapia virtual: se trata de una técnica cuyo objetivo es aumentar la cantidad y profundidad de penetración de sustancias en la piel.

Esta técnica, totalmente indolora y carente de efectos negativos, tiene unos resultados óptimos sea cual sea el producto cosmético utilizado y está especialmente indicada para tratar el envejecimiento cutáneo y la flacidez

¿Conoces los tipos de protectores solares y cómo funcionan?

Con frecuencia asociamos la radiación solar a ciertas situaciones extremas más o menos tópicas (verano, sol intenso, playa, montaña, …) Sin embargo, lo cierto es que su presencia, y con ello los daños asociados, es casi continua: los rayos del sol pueden dañar la piel en verano y en invierno (el Índice de Radiación Ultravioleta-UVI- ambiental en España es de 9 a 10 en verano, de 5 a 6 en primavera y otoño, y de casi 2 en invierno, aproximadamente), en la alta montaña o a nivel del mar, e incluso en días nublados o con neblinas.

Debemos por ello utilizar diariamente filtros solares capaces de reducir los negativos efectos de la radiación solar, entre los que podemos destacar por su generalidad el envejecimiento prematuro de la piel y las quemaduras solares.

Para poder actuar de forma consciente y realizar la elección más correcta conviene conocer los aspectos más relevantes y característicos de los diferentes tipos de protectores solares.

tipos-de-protectores-solares-y-como-funcionanLa característica más determinante de un filtro solar es su modo de acción. Atendiendo a este aspecto hemos de distinguir tres tipos:

-Físicos: están compuestos por partículas que se depositan sobre la piel y reflejan la radiación. Con ello, además de evitar el eritema impiden el bronceado.

Están indicados para niños menores de año y medio, personas con la piel reactiva o alérgica, con dermatitis o cicatrices, etc.

Los protectores solares que utilizan este tipo de filtro suelen indicar en su envase “efecto pantalla total” o “Ecran”. Conviene saber también que solo en situaciones muy especiales se utilizan incorporados a cremas de tratamiento.

-Químicos: están compuestos por sustancias que absorben la radiación ultravioleta al captar la energía de los rayos solares, y la transforman en energía térmica no perjudicial para la piel. Estas sustancias solo se “activan” en contacto con la radiación solar; es decir, si no están expuestas al sol se mantienen inertes. Esto es lo que ocurre cuando se usan por la noche o en lugares protegidos de la radiación solar.

La crema base de Cremology utiliza este tipo de filtro solar. Por ello, se puede aplicar tanto de día como de noche ya que, como hemos dicho, mientras no estemos expuestos al sol el filtro solar no actuará.

Otra característica destacable de los filtros químicos es que, en general, no son comedogénicos, lo que significa que son aptos para pieles grasas ya que no obstruyen los poros y en consecuencia permiten una correcta “respiración” de la piel.

-Biológicos: su función principal es evitar la aparición de radicales libres; es decir, actuar como antioxidantes, protegiendo nuestro sistema inmunológico de los efectos negativos de la exposición solar prolongada. Algunas de las sustancias más utilizadas en este tipo de filtros son la vitamina C, el zinc y el magnesio.

Otro aspecto de interés y diferenciador son los excipientes que contengan los protectores solares, ya que son estos los que determinan la mayor o menor capacidad para permanecer “adheridos” a la piel cuando sudamos o nos bañamos. Atendiendo a este criterio, se pueden clasificar en:

-Resistentes al agua: la eficacia del protector solar se mantiene durante los primeros 40 minutos de permanencia en el agua o de elevada sudoración.

-Muy resistentes al agua: la  eficacia del protector solar no se pierde durante los primeros 80 minutos en medio acuático.

Por último, los filtros solares también se pueden diferenciar atendiendo al tipo de exposición. Así, encontramos fotoprotectores indicados para una exposición moderada y de corta duración, como pasear o realizar actividades al aire libre; para una exposición notable, como ir a la playa, a la montaña o realizar actividades al aire libre de larga duración; y para una exposición solar extrema, como la que se da en los trópicos, los glaciares y en alta montaña.

Cómo cuidar la piel mixta en invierno

Como sabéis, la piel mixta es una combinación de piel grasa y piel seca: las mejillas y la zona del contorno de los ojos son más secas, mientras que la zona T (frente, nariz y barbilla) contiene un exceso de grasa, por lo que es habitual que aparezcan granitos y brillos en esta zona.

Al igual que la piel grasa, este tipo de piel es la que menos sufre en invierno, ya que el exceso de secreción de las glándulas sebáceas hace que el manto hidrolipídico, responsable de mantener el correcto grado de hidratación, sea más eficaz evitando la pérdida de agua y con ello uno de los problemas principales a los que nos enfrentamos en esta época del año; sin embargo, aunque es cierto que este tipo de piel tiene una protección extra para evitar la deshidratación, esto no significa que sea inmune a los efectos del frío en la piel.

cuidar-piel-mixta-en-inviernoEn invierno, la grasa que tiende a acumularse en la zona T disminuye y el resto del cutis se seca más. Debemos por tanto utilizar productos cosméticos de textura fluida y ligera para que hidraten las zonas más secas sin engrasar el resto; además, es fundamental que no contengan aceites para no aumentar la secreción grasa. Lo más recomendable es aplicarse una crema hidratante menos untuosa en la zona T y una más nutritiva en las mejillas. Es evidente que esto resulta trabajoso y requiere un tiempo extra del que a veces no disponemos; por ello, una alternativa más sencilla consiste en utilizar productos indicados para este tipo de cutis, que hidratarán tu piel y al mismo tiempo compensarán la producción excesiva de sebo. Si te decantas por esta última opción, lo ideal es que extiendas sobre las mejillas una pequeña cantidad de producto y utilices lo poco que quede entre los dedos para aplicártelo sobre la zona T. Por último, recuerda utilizar a diario un protector solar, en gel o loción, adecuado a tu tipo de piel.

La piel grasa en invierno: cuidados especiales

La piel grasa tiene como características diferenciadoras más destacables su mayor espesor, la permanente dilatación de los poros y, sobre todo, el exceso de secreción sebácea.

Si consideramos su aspecto, resulta untuosa, húmeda y brillante, y es habitual apreciar puntos negros o espinillas debido a la tendencia a la formación de impurezas asociada a este tipo de piel.

Existe el falso mito de que la piel grasa no necesita hidratarse al presentar un exceso de sebo. Sin embargo, esto no es cierto; de hecho, la deshidratación puede producir un aumento de la secreción de grasa para suplir la falta de agua, provocando, así, un  efecto rebote.

Con el frío, es normal que la piel se vuelva más pálida, ya que los capilares se contraen, disminuyendo por ello la irrigación en la piel (vasoconstricción) y provocando que llegue a las células una cantidad menor de oxígeno y nutrientes, lo que da lugar a un notable aumento de la mortandad celular. El resultado es la acumulación de células muertas en la piel, que impiden que la secreción sebácea llegue a la superficie de la epidermis para lubricarla y nutrirla; por ello, la piel está más seca y tirante.

cuidar-piel-grasa-en-inviernoPara evitarlo y mantener tu piel en perfectas condiciones, te proponemos una sencilla rutina de belleza especialmente indicada para el invierno:

1. Es fundamental limpiar la piel dos veces al día: por la mañana, para eliminar el exceso de grasa, y por la noche, para retirar el maquillaje y la suciedad.

Para que la limpieza sea aún más eficaz es recomendable que utilices una toalla facial humedecida en agua tibia, ya que te ayudará a arrastrar las impurezas.

2. A continuación, aplícate un tónico sin alcohol para evitar que la piel se reseque.

3. Exfolia tu piel una o dos veces a la semana para regenerar las células y eliminar aquellas que estén muertas; así, conseguirás una piel más limpia y luminosa y en condiciones óptimas para absorber los productos que te apliques a continuación.

4. Hidrata tu piel dos veces al día, al levantarte y antes de acostarte. Lo más aconsejable es que utilices una crema hidratante ligera y fresca, preferiblemente en gel.

5. Bebe al menos un litro y medio de agua al día. De este modo ayudarás a tu cuerpo a eliminar toxinas y mantendrás un nivel de hidratación adecuado.

6. Por último, sea cual sea tu tipo de piel, no olvides utilizar a diario un protector solar.

Consejos para mantener tu piel perfecta en Navidad

Estamos en época de celebraciones y son habituales las comidas o cenas con compañeros de trabajo, amigos y familiares. Entre tantas fiestas y quizás excesos resulta difícil mantener un buen aspecto y, sin embargo, todos tenemos un interés especial en ello.

Para que puedas lograrlo, hoy queremos recomendarte los cuidados faciales o tratamientos profesionales más adecuados a tu piel en función de tu edad, para que esta Navidad tengas un aspecto inmejorable y puedas mostrar en cada ocasión tu mejor imagen.

piel-perfecta-en-navidadA los 20 años

Para tener una piel perfecta basta con que seas constante con la rutina de belleza básica que, como sabes, consiste en limpieza, hidratación y protección solar.

Aún así, si quieres ir más allá y mejorar el aspecto general de tu piel, puedes hacerte un peeling superficial. Se trata de un tratamiento estético que promueve la regeneración cutánea, al eliminar las células muertas que se encuentran en las capas más superficiales. El resultado es una piel más sana, más limpia, y en perfectas condiciones para absorber los cosméticos que nos apliquemos a continuación.

 A los 30 años

A partir de los 30 años es aconsejable utilizar cosméticos específicos para prevenir el envejecimiento cutáneo y combatir las líneas de expresión: crema facial, contorno de ojos y serum.

Las mascarillas faciales te ayudarán a conseguir una piel más luminosa y bonita. Elige la más adecuada a las necesidades de tu piel (vitamínica, antiaging, etc) y aplícatela sobre el rostro una o dos veces por semana.

A los 40 años

A esta edad las manchas y arrugas se acentúan. Mejorar el aspecto de la piel y unificar su tono requiere por ello más esfuerzo y constancia.

Para mejorar su aspecto de cara a las Navidades te recomendamos que utilices un serum iluminador y cremas faciales para combatir las arrugas profundas. ¡Y no olvides el protector solar!

A los 50 años

Los cambios hormonales aceleran el envejecimiento cutáneo, las arrugas se intensifican y la piel pierde elasticidad. Los tratamientos de radiofrecuencia y mesoterapia te ayudarán a mejorar el aspecto de tu rostro.

El primero está indicado para tratar la flacidez y el envejecimiento de la piel. El efecto inmediato es la retracción del colágeno, lo que permite que todo el tejido adquiera firmeza; a más largo plazo se consigue la reestructuración del colágeno profundo, lo que incluye la formación de nuevas fibras que sustituyan a las envejecidas y hagan más elásticos los tejidos, mejorando así el estado de la piel y mitigando las huellas del paso del tiempo.

El objetivo de la mesoterapia es aumentar la cantidad y profundidad de penetración de sustancias en la piel.  De este modo, los principios activos pueden llegar al interior de las células y actuar con la máxima eficacia.

A partir de los 60 años

A esta edad la piel se vuelve más seca y todos los signos de envejecimiento que hemos comentado (arrugas, flacidez, …) empeoran. Llegado este momento, lo más adecuado es tomar complementos nutricionales que contengan Omega3, vitaminas A, E y C, Zinc, selenio, betacarotenos, …

En cuanto a los tratamientos profesionales que puedes realizar en esta Navidad, la mesoterapia y la radiofrecuencia facial son especialmente adecuadas.

Descamación de la piel: prevención y tratamiento

La descamación de la piel, también llamada exfoliación, es un proceso natural de renovación de la epidermis que, como sabéis, consiste en eliminar las células muertas acumuladas, consiguiendo así estimular la regeneración celular. Normalmente se produce en la cara, los brazos, las manos y los dedos, y puede afectar tanto a las pieles secas como a las grasas.

Aún cuando, como hemos dicho, la exfoliación se produce de forma natural, hay determinados factores externos que pueden forzar este proceso al provocar una deshidratación cutánea excesiva (menos de 10% de agua en el estrato córneo), en cuyo caso, la descamación suele ir acompañada de una desagradable sensación de picor. Entre estos factores podemos destacar el frío invernal, las quemaduras solares, la calefacción o el aire acondicionado excesivo; incluso, la descamación puede ser resultado de algún trastorno dermatológico o el síntoma de cierta enfermedad, como la diabetes o un déficit vitamínico; tampoco podemos descartar que se trate simplemente del efecto secundario de cierto medicamento.

descamacion-de-la-pielPara prevenir este problema o tratarlo si es que lo sufres, te aconsejamos que tomes nota de las siguientes recomendaciones:

-Dúchate en lugar de bañarte y hazlo con agua templada.

-Utiliza un jabón o gel de ducha suave y que ayude a preservar el manto protector de la piel.

-Diariamente, aplícate crema hidratante o emoliente en todo el cuerpo. Con una crema hidratante conseguirás aumentar la cantidad de agua del estrato córneo y con una crema emoliente lograrás suavizarlo.

-Una vez a la semana, ponte una mascarilla facial hidratante. Te ayudará a evitar la pérdida de agua.

-Aumenta el consumo de alimentos que contengan Omega 3 y el de verduras ricas en betacarotenos;  bebe al menos 2 litros de agua al día.

-En la medida de lo posible, evita los cambios bruscos de temperatura.

-Utiliza ropa de algodón o fibras naturales.

-Por último, no olvides protegerte del sol. Lo más recomendable es usar un fotoprotector emoliente de amplio espectro.